dimecres, 17 d’agost del 2022

CARTA LXXV. Origen de la iglesia de Ager y de su abadía y de su jurisdicción nullius.

CARTA LXXV. 

Origen de la iglesia de Ager y de su abadía y de su jurisdicción nullius. Carácter de su canónica y su secularización: iglesias comarcanas sujetas a ella: noticia del monasterio de Monmagastre. Catálogo de sus prelados. 

Mi querido hermano: De las memorias civiles de la villa y vizcondado de Ager quedó dicho lo bastante en el correo anterior, cuanto era necesario para la inteligencia de las eclesiásticas. La iglesia con cuanto hubo y hay en ella es hoy el objeto de mi investigación. En la cual casi nada hubiera podido medrar, si no fuera por su archivo, de cuya preciosidad hablaré después, contentándome ahora con decirte, que las escrituras que de él citaré y llevarán al canto la numeración que allí tienen. Nos es enteramente ignorado el primer origen de la iglesia de Ager, después que fue ganada esta villa de los moros, porque también lo es la época de la primera de sus dos conquistas. De lo dicho en el correo pasado consta que la segunda vez que salió del poder de aquellos bárbaros para no volver más a él, fue hacia el año 1050; mas también se vio que antes de eso, y de la invasión en que destruyeron y quemaron las escrituras que aquí había, estaba floreciente la cristiandad con iglesia gobernada por el abad Lanfranco: el cual a X de las calendas de Mayo del año VI del rey Enrique, 1037 de Cristo, en juicio público, ante el conde de Urgel Ermengol II, recobró la iglesia de Santa Maria de Artesa, que le había usurpado el prepósito de la sede de Urgel. Reservose entonces el patronato de dicha iglesia Mir Arnal de Cervera, a quien Borrell, conde de Barcelona y Urgel, había dado el señorío de la villa y castillo. De todo ello da razón la escritura que existe aquí num. 2485, y va copiada (a: Apend. n. XIII). Otra hay num. 2188, de la cual consta que en el año 1041 había en esta villa tres iglesias, intituladas de S. Vicente, de S. Pedro y de S. Salvador. Lo cual prueba que la cristiandad estaba en Ager ya de antiguo arraigada y pacífica. Y no se diga que esto pudo ser así bajo la dominación de los moros, como se sabe de Córdoba y otras partes, donde por su conveniencia temporal toleraban aquellos bárbaros el culto cristiano, y templos y monasterios y obispos. Porque si acá sucediera lo mismo, no tenían necesidad los infieles de invadir hostilmente esta villa, y de quemar y destruir los monumentos cristianos, como de la escritura del año 1061 que dije el pasado correo consta que ciertamente habían hecho pocos años antes. Nunca lamentaremos bastantemente aquella calamidad, la cual nos privó de otros documentos por donde sin duda supiéramos cosas más antiguas de esta villa en lo civil y eclesiástico. Por fortuna duró poco el nuevo señorío de los moros, a los cuales arrojó otra vez de aquí el valiente caballero Arnaldo Mir de Tost, hacia el año 1050, como ya dije. Entonces junto con su mujer Arsendis se aplicó a restaurar el culto cristiano, edificando la iglesia en la parte más alta de la villa, dentro del recinto de su castillo, donde hoy permanece. Del castillo y de la iglesia hablaban de esta manera dichos señores en el año 1067, al tiempo que trataron de aumentar la dotación del clero, de lo cual se dirá después: porque dando gracias a Dios por haber conquistado muchos castillos de los moros: “Ex quibus (dicen) Aggerense castrum insigne atque praeclarum est, quod de medio nemorosae vallis principale caput attollens in altum, respicit ad se pertinentia cetera oppida per girum: intra quod edificavimus a fundamentis in nomine beati Petri apostolorum principis ecclesiae novitatem, ut locus ille Deo semper redderet debitae confessionis laudem, qui antea plenus blasfemiis dabat orribilem preconii vocem. Deinde secundum gratiae Dei praedestinationem ibi constituimus abbatiae ordinationem.'' Así recordaban en 1067 estos piadosos y esforzados caballeros la generosidad con que pocos años antes habían construido desde los cimientos el hermoso templo que aún se conserva, instituyendo en él la canónica presidida por un abad, que tan floreciente se ha conservado hasta nuestros días, aunque con carácter diferente, según se dirá. La fundación de esta abadía comúnmente se fija en el año 1056, alegándose para ello la escritura que aquí existe original num. 2481, y va copiada (a: Apend. n. XIV). Mas si bien lo reparas lo que en ella se lee es que los fundadores instituyeron abad, sin duda el primero, a Guillermo Ramón, juez; a lo cual sin decir más añaden la pingüe dotación de la iglesia. Y yo no tengo duda en que esto supone previamente la sobredicha institución, cuya escritura si existiese hallaríamos ser de otro carácter y manera que la presente. Faltan además otros documentos en que conste la facultad con que el fundador nombró por sí mismo el abad, y la sujeción de la nueva planta a la sede apostólica; cosas que hallamos confirmadas en la bula del papa Nicolás II, dada en el año 1060; de la cual hay aquí (num. 36) un traslado hecho en el siglo XIV, y de él es el adjunto que contiene no pequeñas curiosidades (a: Apend. n. XV). Porque 1.° dice el papa de esta villa e iglesia: quam nuperrime de potestate paganorum et gentilitatis errore divinitus liberatam per charissimum filium nostrum Arnallum, nobilissimum, et religiosissimum virum, inimicorum Dei agarenorum adversarium et debellatorem novimus. Aquel nuperrime escrito en el año 1060 es una nueva prueba de que la conquista estaba reciente, y según dijimos hecha hacia el año 1050. - 2.° Dice que los fundadores con el hijo de ellos Guillermo habían sujetado la nueva iglesia a la de S. Pedro de Roma, ofreciendo pagarle por un quinquenio el censo de diez sueldos de oro: moneda que por lo visto en otras escrituras semejantes sería la que acá llamaban mancusos, y en Roma simplemente aureos. - 3.° En consecuencia de esta sujeción exime el papa a dicha iglesia de la jurisdicción episcopal, de manera que ningún obispo pueda poner en ella entredicho ni excomulgar a sus individuos, ni de ella ni de las que le estaban subordinadas exigir servicio alguno. 

- 4.° Concede potestad a Arnaldo y a sus sucesores para que con el consentimiento del clero puedan instituir abad al que juzgaren a propósito para ello. 

- 5.° Entre las firmas de los obispos se halla la de S. Anselmo, obispo de Luca, la cual ya puedes considerar cuanto me hubiera alegrado de ver original.

La sujeción de esta nueva iglesia a la de Roma, y la protección que a nombre de ella le ofrece aquí el papa Nicolás II con el censo de 10 sueldos áureos cada quinquenio, fue solicitada por parte del mismo fundador; el cual en la amplísima dotación de esta iglesia que hizo a 4 de Abril del año VIII del rey Felipe, 1067 de Cristo, y está aquí num. 69 (a: Apend. n. XVI), expresamente dice que para lograr esta gracia de la sede apostólica había enviado en ofrenda al papa Nicolás II cinco mil sueldos de la misma moneda, que ya habían dicho ser de oro de Valencia, y después tres mil al sucesor Alejandro II, con más doce esclavos negros. Sciatur a cunctis, dicen, quia pro defensione ecclesiae Aggerensis feci ego offerenda a domno apostolico Nicholao quinque milia solidos aureos Valentiae: similiter a domno apostolico Alexandro tria milia solidos aureos Valentiae, et X captivos nigros.

De paso advierte que esta moneda de oro de Valencia se menciona frecuentemente en las escrituras de contratos desde el siglo X hasta todo el XII, y señaladamente en los de mayor importancia; por donde es fácil entender que era el oro de mayor estima que circulaba en Cataluña. Y no hay que cavilar, que aquella palabra Valentiae no era geográfica ni propia de la ciudad de este nombre, y que sólo significaba oro de valía o de ley; porque muchas son las escrituras que abiertamente dicen URBIS Valentiae. Y qué oro fuese este acuñado por los moros que allí dominaban entonces, no lo sé decir; sólo añadiré que de él corrían onzas, sueldos, y acaso lo serían también los morabatines. Estos morabatines eran de mayor valor que los sueldos áureos, según se infiere de que habiéndose aumentado con el tiempo el sobredicho censo de dos sueldos por año a dos morabatines, nacieron grandes quejas y contestaciones entre esta iglesia y la curia romana. Volviendo a lo que decíamos, el papa exime esta abadía de la jurisdicción episcopal, cuya exención ha continuado hasta hoy como verdaderamente nullius, no sin reclamaciones del obispo de Urgel y litigios consiguientes, que sólo sirvieron para confirmar más y más el privilegio de esta iglesia. Cuándo comenzó esta total exención, no me ha sido fácil averiguarlo. Sólo diré aquí que a pesar de la bula del papa Nicolás expedida en 1060, en la curiosa donación que Sancha condesa de Urgel hizo a esta iglesia cinco años después, de la cual se tratará más adelante, dice que la hacía Cum consilio domni Guillelmi HUIUS TERRITORII episcopi. Guillermo Guifredo, obispo de Urgel, es el aquí llamado obispo de este territorio. 

Yo no me empeñaré en que esto sólo deba entenderse del distrito de Ager; porque bien veo que quien hablaba era una condesa de Urgel, que acaso designó de esa manera el obispo de todo su señorío. O digamos que no estaba aún entonces, como cosa reciente, asegurado ya y reconocido por todos el derecho, que después inviolablemente se ha conservado a esta canónica en los varios aspectos y formas que ha tenido, primero de Aquisgranense, después de Agustiniana, y últimamente de colegiata secular. Porque que fuese en un principio Aquisgranense, pruébalo el estado que tenían todas las catedrales de Cataluña al tiempo de la conquista de esta villa, que cierto eso eran, y no otra cosa. Y si no pareciese esta razón muy concluyente, lo será el saberse de cierto que la primera canónica de este país que abrazó la vida reglar Agustiniana, fue la de S. Juan de las Abadesas en el año 1089, hasta cuya época debe suponerse en esta de Ager que sólo rigió la Aquisgranense común a todas las demás. Y esto prueba la distribución que hizo de sus bienes en 1066 dividiéndolos en tres partes: 1.a para el sustento común: 2.a  a disposición del abad; y 3.a partida entre todos los canónigos, y con designación de ciertos frutos a cada uno de ellos. A esta iglesia, cuyo titular siempre fue S. Pedro, se unieron como a su matriz otras muchas desde el principio. Tal es la de S. Vicente M., que está en el centro de la villa, y la contigua a ella, intitulada de S. Salvador, la cual había construido un cierto Felmiro, y fue consagrada por Arnulfo, obispo de Roda, a 17 de Abril del año XVII del rey Enrique, que es el 1048 de Cristo, y no el 1036 como se lee en el exordio de la escritura que está aquí num. 1564, y de la cual va un extracto (a: Apend. n. XVII). A pesar de esta variedad en este documento, que no es original, debe tenerse por cierto el hecho, porque así en 1036 como en 1048 existía el obispo Arnulfo, y también Arnaldo Mir con su mujer Arsendis, que allí se nombran como señores que dieron su consentimiento; sino que si el instrumento fuese del último de dichos años, siendo como conjeturé posterior la invasión de los árabes, y por consiguiente la reconquista de la villa por Arnaldo, debe inferirse que este era ya antes señor de ella, y que por consiguiente pudo él haber sido su primer conquistador. Esto más hay que añadir a lo que dije en el correo pasado. Como quiera que esto sea, verás en la escritura que en las iglesias sobredichas había dos altares de S. Jorge y de S. Ponce. Y llámolas iglesias, porque dos eran, aunque contiguas. Hoy componen una sola, abierta la pared que las separaba, quedando en su ser antiguo la de S. Salvador, y habiéndose dado mayor capacidad y elevación a la de S. Vicente en el siglo XV. La diferencia de gusto arquitectónico forma en ellas un contraste notable. También se le sujetaron otras iglesias al rededor de la villa; entre las cuales se cuenta la de S. Nicolás, que hoy está destruida, en el lugar llamado Aspre (Asperum), donde había un hospital para pobres enfermos; la cual consagró en el año 1101 el obispo de Barcelona Berenguer, según consta de la escritura que aquí existe num. 2129, y va copiada (a: Apend. n. XVIII). El P. Flórez hablando de la iglesia de Barcelona hizo mención breve de esta consagración. Igualmente se incorporó a la canónica de Ager la que había en Monmagastre, no lejos de esta villa; y esta unión debió ser a principios del siglo XII, desde cuya época suena aquella casa en varias escrituras gobernada por priores, puesto que en el año 1085 la presidía Fruya como su abad propio, según consta de una escritura que aquí hay num. 394 del año XXVI del rey Felipe, la cual va copiada para esto sólo (a: Apend. n. XIX), advirtiendo que el que al principio se llama abba, en las suscripciones se intitula cappellanus. Dejo de contar el territorio que fue agregándose después a la jurisdicción de este monasterio de Ager; en la cual a pesar de las reclamaciones de los obispos comarcanos, permanecen todavía 38 parroquias. Esta canónica Agustiniana experimentó las alternativas que las otras de la misma orden, de relajación, de reforma, de abades propietarios y comendatarios, hasta que finalmente la secularizó el papa Clemente VIII en 1592, erigiéndola en colegiata, presidida por un arcipreste, el cual sucedió al abad antiguo en los derechos y jurisdicción. Casi hasta nuestros días ha durado la costumbre de congregarse sínodo propio de este arciprestazgo. El primero de que hay memoria es del año 1285. De las principales constituciones de todos ellos se formó una colección en tiempo del señor arcipreste Ciscar. Los seis canónigos que con los comensales sucedieron a los individuos de la canónica reglar, visten sotana y almuza morada de lana con cenefa carmesí. Para completar la historia de esta iglesia falta que veas el catálogo de sus abades y arciprestes, que he formado con no pequeño trabajo por los documentos de este archivo y de otros. 

Abades. 

Principio.         Existencia. Muerte.

Lanfranco 1037

Guillem Ramon 1056. 1080. 

Pedro Guillem 1083. 1109.

Bernardo 1115. 1153.

Arnaldo 1124. 1153.

Guillermo 1157.         1161.

Raimundo         1162. 1183.

Este abad fijó el número de doce canónigos.

Arnaldo 1190. 1196.

Raimundo Rubió 1201. 1224.

Bernardo de Trago 1226. 1229.

Arnaldo de Ager 1232.     1257.

Pedro de Ager         1257. 1293

Andrés 1295.             1332. 

Hugo de Cervelló 1333.     1341.  

Guillermo de Agulló    1341.     1348.

Francisco de Monllor   1348. 1391.

Bernardo de Vernet    1395. 1405.

Vicente Segarra 1407.             1433. 

Era prior de Santa Eulalia del Campo de Barcelona. Consiguió de Benedicto XIII (Luna) el uso de pontificales (num. 32), y la facultad de conferir tonsura y cuatro menores (num. III - o 111). El mismo mandó labrar una cruz grande de plata con varias figuras, entre las cuales es muy gracioso un pelícano que está dentro del nido. 

Juan Alfonso....         1433. 1437. 

Era prior de S. Marcos de León.

Bernardo Guillem 1442. 

Pedro Calvo 1455.

Pedro de Urrea, arzobispo de Tarragona 1464. 

Bartolomé Martí 1466. 1474.

Era natural de Játiva. En 1474 fue hecho obispo de Segorbe: en 1496 cardenal: murió en Roma en 1500. 

Juan Antonio de Provenza, alias de Aguiló 1476. 1489.

Lorenzo Periz o Pérez. 1503. 1542.

Era obispo titular de Nicópoli, y como tal fue auxiliar y también vicario general del arzobispo de Tarragona D. Gonzalo Fernández de Heredia. Residió mucho tiempo personalmente en esta abadía (cosa no acostumbrada entre los comendatarios) donde fundó un hospital pequeño, sobre cuya puerta aún está el escudo de sus armas, que no eran más que una faja. Aquí se conserva su testamento hecho el mismo año de su muerte, que es el 1542. Aquí finalmente murió, y fue enterrado en la primera grada de la puerta de la iglesia, junto a la pila del agua bendita, donde se puso una lámina de bronce, que ahora anda suelta por el archivo, con este letrero: Laurentius Nicopolitanus episcopus, abbatiatus Aggerensis o R. (no se lee bien) comendatarius perpetuus, natione Navarrus, de bonis fortunae hoc solum sibi reliquit. Anima eius requiescat in pace: amen. Suos dies clausit extremos anno salutis MD.XXXXII, die nona mensis Decembris. Debió renunciar esta abadía antes de morir, siendo cierto como lo es que a 19 de Agosto del mismo año 1542 ya la obtenía. 

Juan Sobrino 1542. 1553.

Era juntamente canónigo de Lérida, y allí fue vicario general, sede vacante, donde murió a 27 de Octubre de 1553. En el año anterior celebró órdenes en esta iglesia de Ager Fr. Francisco Roure, obispo también de Nicópoli. 

Bernardo Marles de Malla. 1557. 1566. 

Gerónimo Cardona 1566. 1582. 

Este es el último de los abades. 


Arciprestes. 


Antonio Puigvert 1605. 1607.

Gerónimo Roure 1608. 1620.

Era natural de Vique.

Andrés Pujol. 1623. 1633. 

Francisco Broquetas 1635. 1641.

Natural de Manresa. 

Juan Tort 1644. 1652.

Andrés de Perpinyá 1652. 1662.

Francisco Ciscar y de Gravalosa 1662. 1705.

Era natural de Os.

Miguel de Marimón 1705. 1709.

Natural de Barcelona, hermano del obispo de Vique de ese mismo apellido. Fue electo obispo de Solsona, y murió antes de tomar posesión de aquella iglesia. 

Benito Vinyals y de la Torre 1710. 1734.

Era natural de Barcelona.

Nicolás Estaun (Estaún) y Ciria. 1736. 1745.

Natural de Chimillas, diócesi de Huesca.

Juan Gerónimo Mateu y Mora. 1746. 1755.

Natural de Igualada.

Francisco Esteve y Ferrer 1756. 1772.

Natural de Bellver.

Mariano Zabater 1773. 1780.

Natural de Talarn. 

Mariano Ambrosio Escudero 1782. 1790.

Natural de Azara, diócesi de Lérida.

Josef Barnola y Puig 1791. 1805.

Natural de Llers, obispado de Urgel.

Antonio Ros 1806. actual. A Dios. 

CARTA LXXIII. Secularización de la iglesia de Solsona, y erección en sede episcopal. Catálogo de sus obispos.

CARTA LXXIII. 

Secularización de la iglesia de Solsona, y erección en sede episcopal. Catálogo de sus obispos. 

Mi querido hermano: Varias veces te he dicho que el papa Clemente VIII secularizó las canónicas Agustinianas de los condados de Barcelona, Rosellón y Cerdaña, expidiendo para ello su bula fecha a 1.° de Agosto de 1592. Ahora añado que la primera que entre ellas expresa es la de Santa María de Solsona; la cual por otra bula de 19 de Julio de 1593 erigió en iglesia catedral, desmembrando al efecto el dilatadísimo territorio de la diócesi de Urgel, agregando alguna porción del de Vique, y creando las dignidades de deán, arcediano, chantre y tesorero, con doce canonicatos. Dotó la mensa episcopal con las rentas de la abadía suprimida, y con las del priorato de benedictinos de S. Lorenzo de Morunys: las dignidades con las rentas de la abadía de Vilabertran secularizada (cosa que no se verificó en gran parte): y la mensa canonical con los réditos de todos los oficios claustrales suprimidos, con los prioratos de Rocarosa, de S. Pedro de Clará, de Santa María de Gualter y de S. Emeterio y Celedonio de Sellés; de cuyos monasterios antiguos se hablará a la larga cuando se trate de los suprimidos en la diócesi de Urgel. A la sacristía y fábrica asignó los prioratos de canónigos reglares de Serrabona y de Castellnou, en la diócesi de Elna. Dicha bula tardó a publicarse hasta el 20 de Febrero de 1595, después de estar ya en posesión el primer obispo. Con esta ocasión erigió en ciudad la villa de Solsona; lo cual debe tenerse por una declaración de estilo, porque cierto es que los documentos desde el siglo X y XI, la llaman siempre urbs y civitas. El rey Felipe II autorizó esto mismo con su decreto de 30 de Julio de 1594. No es menester que yo diga las dificultades que hubo que vencer en el establecimiento de la nueva sede y capítulo, en la consignación de rentas y demarcación de territorio &c. Mas era muy grande el bien que de ello debía resultar a esta feligresía, cuanto lo era el daño que le causaba la distancia e influencia remota del obispo: daño que todavía lloran otras ciudades y partidos de gran población, a los cuales alcanza muy de tarde en tarde y cansada la voz del pastor, por impedirlo los muchos negocios que cargan sobre él, o la dilatada e irregular demarcación de sus diócesis, u otras causas, que aun siendo justas en sí, acarrean a la grey perjuicios notables. Objeto es este muy digno de la atención del Gobierno, que aun en lo temporal sacaría grandes ventajas de la desmembración de unos obispados, y de los nuevos y más cómodos límites de otros. Mas esto ni a mí me toca, ni es de este lugar. Vengamos a la serie de estos obispos, que es de lo que se sirve la historia: y ya sabes que sólo me toca fijar las épocas de los hechos, sin pararme a elogiar las virtudes. El primero fue

I. Luis Sanz y Codol, natural de Puigcerdá, donde fue bautizado a 20 de Diciembre de 1547, doctor en leyes y cánones, beneficiado de la parroquial de su patria, cura de S. Martín de Ur, canónigo y vicario general muchos años de la iglesia de Urgel, donde fue admitido a 8 de Mayo de 1574; y después proveído en un canonicato de Barcelona, vacante por promoción al consejo de Cataluña y sacristía de Tortosa de su tío Micer Gerónimo Manegat, sucediéndole también en el cargo de formar inventario de todas las escrituras del archivo real de aquella ciudad, y también abad comendatario de Gerri. Este fue el primer obispo de Solsona nombrado por el rey Felipe II, cuya noticia recibió en Barcelona a 4 de Agosto de 1594. Tomó posesión a 13 de Febrero de 1595. En 23 de Abril del mismo año ya celebró órdenes en la iglesia de S. Severo de Barcelona. A 4 de Abril del siguiente 1596 asistió al reconocimiento del cuerpo de S. Raimundo de Peñafort con el arzobispo de Tarragona D. Juan Teres (Terés), el obispo de Barcelona D. Juan Dimas Loris, el de Vique D. Pedro Jaime, y el de Elna D. Francisco Robuster y Sala. Vino a Solsona en el Noviembre del mismo año, donde fue recibido con la alegría que es de presumir. Dedicose luego a visitar y ordenar su nueva esposa; para lo cual dispuso algunas constituciones que se publicaron el día 3 y 4 de Noviembre de 1597. Entre otras cosas ordenó que de los doce canonicatos ocho fuesen presbiterales, dos diaconiles y dos subdiaconiles. Convocó y tuvo sínodo el día 1.° de Abril de 1598, después del cual salió a visitar su diócesi, comenzando por Cervera. Otros sínodos y visitas repitió en los años siguientes. En el de 1607 se dio posesión al primer canónigo penitenciario de esta nueva catedral. Gobernó este obispo su iglesia hasta el día 19 de Septiembre de 1612 en que tomó posesión de la de Barcelona, adonde fue trasladado, y donde murió en 1620. Sucedióle 

II. Fr. Juan Alvaro o Albaro, cisterciense, abad del monasterio de Veruela, cuyos registros le suponen natural de Calatayud, aunque Moreri, D. Nicolás Antonio y otros dicen que nació en Torralba de Aragón. Entró en dicha religión a 13 de Abril de 1566: fue confesor de las monjas de la Zaidía de Valencia por espacio de 22 años, y en el de 1602 fue nombrado para la abadía de Veruela: la cual sirvió hasta el 1612 en que fue electo obispo de Bossa en Cerdeña; y estando ya en Barcelona para verificar su viaje fue promovido a esta silla, de que tomó posesión a 26 de Julio de 1613. Al mismo tiempo fue nombrado abad del monasterio de Gerri. Luego convocó sínodo para el 13 de Mayo de 1614. Erigió en colegio de padres dominicos la casa hospital llamada comúnmente den Llobera, fundada en 1411 por Francisca, mujer de Bernardo Guillem de Peramola (piedra muela). Verificose la nueva fundación en 1617, y tres años después fue erigida en universidad, con facultad de conferir grados, que disfrutó casi un siglo, hasta la reunión de todas las de esta provincia con la de Cervera. Defendió con celo el derecho a las parroquias asignadas a su diócesi, desmembradas de la de Urgel; y vio terminado este pleito perjudicial. Finalmente murió visitando su diócesi en Tárrega a 13 de Octubre de 1623. Trájose acá su cadáver, y se enterró en el presbiterio de la catedral. 

Su retrato existe en la escalera del colegio de padres dominicos con su nombre, apellido y escudo de armas, que son castillo con puerta y almenas en campo obscuro, un árbol en campo blanco, al cual se dirige una ave desde el castillo y cinco abarcas en campo rojo. De los escritos de este prelado pueden verse los citados Nicolás Antonio y Moreri. 

III. Miguel Santos de San Pedro, tomó posesión de esta iglesia a 7 de Julio de 1624. También obtuvo como sus dos antecesores la abadía de Gerri. En este primer año y los dos siguientes publicó varias pastorales, y visitó su catedral y toda la diócesi. A principios de 1627 pasó a Barcelona con el cargo de capitán general, que regentó hasta la mitad del año siguiente en que regresó a Solsona, y se dedicó a formar un código de leyes generales para toda la diócesi, las cuales publicó en el sínodo que tuvo a 11, 12 y 13 de Septiembre de 1629. Estas constituciones con las del sucesor Fr. Pedro de Santiago impresas después, como se dirá, son las que hoy rigen en este obispado. A fines de ese mismo año le nombró el rey presidente del consejo de Castilla, para lo cual pasó a Madrid, y a principios de 1631 fue promovido al arzobispado de Granada. Aquí se declaró esta vacante en 12 de Marzo de ese año. Créese que fue tío de Don Bartolomé Santos de Ribosa, electo obispo de Almería en 1633, y natural de Santervas, reino de León. Una memoria no debo callar de este prelado, y es haber renunciado en 1630 la abadía de Gerri que tenía en encomienda, pidiendo al mismo tiempo al rey que la diese en propiedad a quien cuidase de desempeñarla. Desprendimiento ejemplar, que antes y después de este prelado no tuvieron otros poseedores de semejantes dignidades. Sucedió 

IV. Fr. Pedro de Puigmari (Puigmarí, podio marino) y Funes, natural de Aveles, obispado de Elna, y benedictino de la congregación claustral Tarraconense, en la cual fue sucesivamente abad de Amer, Breda y Cuxá. Tomó posesión de esta silla a 15 de Abril de 1631. Antes de salir de Barcelona para Solsona ya dirigió a su clero y pueblo dos pastorales impresas, como preparándole para su gobierno celoso que fue bien corto. Otras pastorales y edictos publicó, de que se halla una colección en la biblioteca episcopal: tuyo dos sínodos, visitó toda la diócesi por una vez, y en la segunda murió en Bellpuig a 25 de Diciembre de 1634: traído acá su cadáver fue enterrado en el presbiterio en la sepultura común de los obispos, que antes lo fue de los abades. Sucedió

V. Fr. Diego Serrano de Sotomayor, nacido en Chillón, obispado de Córdoba en 1578, general de la orden de la Merced. Tomó posesión de este obispado a 12 de Marzo de 1636, y lo gobernó hasta el 1.° de Septiembre de 1693 en que pasó al de Segorbe, como dije en lo de aquella iglesia. Se señaló particularmente este obispo en el cuidado y recogimiento de su familia. Sucediole

VI. Fr. Pedro de Santiago, natural de Jaca, hijo de Pedro de Anglada. Entró en los agustinos descalzos, de quienes fue vicario general. Tomó posesión de esta sede a 5 de Abril de 1640. En el Septiembre inmediato tuvo sínodo, y otros dos en los dos años siguientes. Por las actas del último que quedan incompletas, consta que el partido francés, que a la sazón gobernaba en Cataluña, le desterró de su iglesia e hizo pasar a Aragón. Estando allí, y recobrada la ciudad de Lérida por las armas del rey católico, fue promovido a aquella silla nuestro obispo, cuyas bulas despachó el papa Inocencio X en 14 de Noviembre de 1644, y la silla de Solsona se declaró vacante en 22 del Diciembre inmediato. Esto consta en los registros originales de acá. Las guerras que acabo de indicar, y que son bien conocidas, tuvieron a esta iglesia sin obispo por espacio de 13 años. En cuyo tiempo hay memoria de algunos electos. Uno de ellos fue Fr. Josef de Lainez (de Laín, Laínez), agustino, el cual suena con título de obispo de Solsona hasta el año 1653 en que fue promovido a la iglesia de Guadix. Al mismo tiempo por nombramiento del rey de Francia se llamaba obispo de Solsona Fr. Vicente de Margarit, que suena así desde 1647 hasta 1652. En las actas capitulares de Urgel desde el día 3 de Enero de 1655 hasta todo el 1659 suena Juan Bautista Chaveri y Valentí, arcediano mayor de Urgel y electo obispo de Solsona. Este también lo fue por el rey de Francia, porque el de España nombró a otro, que llegó por fin a tomar posesión, y fue

VII. Fr. Francisco Roger, natural de Barcelona, de la orden de Santo Domingo. Tomó posesión de esta silla (después de 4 años de electo) a 22 de Marzo de 1657. 

Luego convocó sínodo, visitó la catedral y obispado, y en medio de estos y otros ejercicios episcopales murió en esta ciudad a 18 de Enero de 1663. Sucedió 

VIII. Fr. Luis de Pons y de Squerrer, natural de Montclar, diócesi de Urgel, benedictino claustral Tarraconense y abad del monasterio de Arlés. Tomó posesión de esta silla a 4 de Noviembre de 1664. Celebró seis sínodos, y en el tercero de ellos se decretó la impresión de las constituciones de sus predecesores Miguel Santos y Fr. Pedro de Santiago, y así se verificó. Las he visto impresas en Barcelona apud Mathevat 1665. Reimprimió el ritual de Paulo V, que ya había acomodado al uso de esta diócesi su antecesor Puigmari. Murió en esta ciudad a 4 de Enero de 1685. Cuentan que la ocasión de su muerte fue que quiso tomar un purgante preparado con clara de huevo (albúmina), y lo que en la receta decía albumin. ov., el boticario leyó alumin. ust., con que le puso alumbre calcinado en lugar de clara de huevo. Una cosa semejante me acuerdo haber leído en los apuntamientos de Pedro Simón Abril. 

IX. Manuel de Alba, natural de Madrid, tomó posesión de esta silla a 8 de Octubre de 1685, y la dejó por traslación a la de Barcelona en 3 de Noviembre de 1693. En un sínodo que tuvo en Enero de 1686 nombró por patrono de toda la diócesi a S. Raimundo Nonat.

X. Fr. Juan de Santa María. Alonso y Valeria, natural de Albarracín, de la reforma de franciscos de S. Pedro de Alcántara, tomó posesión a 27 de Abril de 1694. Tuvo además en encomienda el priorato de canónigos del Santo Sepulcro de Calatayud. En 1696 fue nombrado embajador de Carlos II a la corte de Viena. Otros negocios públicos manejó, siendo muy estimado de los papas y reyes. Fue trasladado a Lérida a 1.° de Junio de 1699.

XI. Fr. Guillermo de Goñalons, natural de Leyor, en la isla de Menorca, religioso agustino, tomó posesión a 31 de Mayo de 1700: murió a 12 de Agosto de 1708, habiendo seguido el partido de la casa de Austria en las guerras de sucesión. 

Enterrose en el convento de su orden de Barcelona. El rey Felipe V dio luego este obispado a Miguel de Marimón, arcipreste de Ager, y hermano del famoso obispo de Vique de este nombre; pero murió luego en 1709, y así prevaleció la elección hecha por el archiduque Carlos en

XII. Fr. Francisco Dorda, natural de Mataró, cisterciense y abad de Poblet, el cual tomó posesión de esta silla a 3 de Abril de 1710. Ganada Barcelona y toda Cataluña por Felipe V en 1714, fue extrañado de su diócesi con carta orden de 11 de Enero de 1715, y tratado como intruso. Retirose a Poblet, donde lleno de disgustos murió a 3 de Diciembre de 1716.

XIII. Fr. Pedro Magaña, natural de Alfaro, en la Rioja, benedictino observante, tomó posesión de esta silla a 7 de Agosto de 1717. Murió a los tres meses y once días de su residencia en esta ciudad, día 9 de Febrero.

Fue electo luego D. Josef Taverner y Ardena; mas no llegó a tomar posesión, porque en 1720 fue trasladado a la silla de Gerona, como allá se dirá. Con esta ocasión fue nombrado 

XIV. Tomás Brotó y Pérez, maestre-escuela que era de Zaragoza: tomó posesión a 8 de Agosto de 1720, y murió en Abril de 1736. En su tiempo, se suscitó la pretensión de Cervera sobre la traslación de catedralidad a aquella ciudad tan favorita de Felipe V. Reimprimió en 1725 el ritual de esta diócesi. También se construyó el altar mayor de la catedral, el cual bendijo este obispo a 20 de Mayo de 1731. Cuatro años antes se colocó en la capilla actual la imagen de nuestra Señora del Claustro. Sucediole 

XV. Fr. Josef Esteban de Noriega, natural de Salamanca, canónigo premonstratense: tomó posesión de esta silla a 10 de Abril de 1738. Murió en Bellpuig estando en actual visita a 10 de Mayo de 1739, no dejando tan temprana muerte disfrutar a esta diócesi de la literatura que su pastor mostró en su juventud en varias disertaciones, cuya noticia hallarás en Moreri. Fue enterrado en el presbiterio de la capilla de S. Pedro de esta catedral.

XVI. Fr. Francisco Zarceño, natural de Colmenar de Oreja, arzobispado de Toledo, religioso trinitario calzado: entró en posesión de esta silla a 15 de Febrero de 1740. Murió a 23 de Enero de 1746 en su palacio. Tiene su entierro en nuestra Señora del Claustro, a la parte del evangelio.

XVII. Fr. Josef de Mezquia, natural de Salvatierra, en Álava, mercenario calzado, tomó posesión a 30 de Noviembre de 1746. Era menester un largo artículo para decir su solicitud pastoral en sínodos, visitas &c., su pobreza personal y liberalidad con los pobres, y su virtud como persona privada y como obispo. En su tiempo, a saber en 1757, fundaron los padres Escolapios, y en el siguiente las religiosas de la Enseñanza. Murió con grande opinión en su palacio a 9 de Septiembre de 1772. 

Se enterró en la capilla de nuestra Señora de la Merced. (mercedario : mercenario) 

XVIII. Fr. Rafael Lasala y Locela, de quien puesto que he tenido ocasión, no quiero dejar perdidas las noticias que he adquirido. Nació en Vinaroz a 7 de Agosto de 1716. Tomó el hábito en el convento de S. Agustín de Valencia día 23 de Agosto de 1731, donde fue prior, como de otras casas de su orden; y en aquella universidad obtuvo la cátedra de filosofía, y sucesivamente la de matemáticas. Su grande y escogida sabiduría y virtud le elevaron al obispado titular de Adramita en 1767; y el año siguiente a 20 de Marzo fue consagrado en el convento de S. Felipe el Real de Madrid. Muerto el arzobispo de Valencia D. Andrés Mayoral, el sucesor D. Tomás Azpuru, que siempre estuvo en Roma, como encargado de los negocios de la corona, le nombró gobernador del arzobispado, donde además de otras muestras de su celo y prudencia, la historia conserva entre otras cosas viva la memoria del sabio plan de estudios que extendió de orden del Rey, los procesos que formó para la beatificación del V. Antonio Margil, franciscano, y la V. Inés de Beniganim: la consagración de la iglesia de la orden de Montesa a 3 de Noviembre de 1770, y de la de los PP. Escolapios dos años adelante a 18 de Abril. Poco después fue nombrado para esta silla, de la cual tomó posesión a 18 de Junio de 1773, haciendo su entrada en esta ciudad cinco días después. En el sínodo que luego celebró quiso que el subsidio caritativo, con que según costumbre le acudieron los curas y que importó 40 (símbolo) mil reales, se distribuyese entre los pobres de las mismas parroquias. Ayudó mucho a la conclusión de la fábrica de los PP. Escolapios: y costeó por entero la de su palacio episcopal, que era, según me han dicho, indecentísimo; cuya descripción omito, porque ya Ponz la hace muy detenida, publicando también la inscripción de la fachada. En la epidemia que afligió a su diócesi en 1783, hizo venir al médico Masdevall; con lo cual y con su buena diligencia y limosnas contribuyó mucho al alivio de sus feligreses. Era dadivoso sobremanera en las limosnas, cuya abundancia y los demás gastos no pudiera sobrellevar, atendida la tenuidad de sus rentas, a no ser tan grande como era su frugalidad, y la economía de su persona y familia. Consagró la iglesia de Iborra en 1782, autorizando el milagro de la Santa duda de que ya te hablé. 

Todas estas cosas, y algunas otras propias de su celo pastoral, no valdrán tanto para los literatos, como los dos catecismos que compuso e imprimió en Cervera en 1791. El santo afán con que en todas sus visitas y en sus continuos sermones en la catedral declaraba las verdades de la doctrina, no se dio por contento si no dejaba escritos estos dos libros, uno intitulado menor en 8.° de pocas hojas, para los niños y rudos, y otro mayor en folio para facilitar a los párrocos el ejercicio de catequistas. La exactitud, claridad y debida extensión que se ve en estas obras, así como las han hecho sumamente útiles a los encargados del ministerio eclesiástico, así perpetuarán en su diócesi y en toda la república literaria la memoria de este prelado, que tan oportunamente y con tan buen ejemplo supo valerse de todos sus conocimientos en las ciencias matemáticas para hacer este gran servicio a la religión. Murió este obispo a los 76 años de su edad, día 17 de Junio de 1793, y fue enterrado donde él por su humildad lo mandó; esto es, a los pies de su antecesor Mezquia.

XIX. Fr. Agustín Vázquez Varela, natural de Novelúa, cerca de Lugo, cisterciense y abad de Poblet, autor de una disertación sobre el breviario, misal y ritual de su orden, la cual publicó en 1783. Durole poco el pontificado: murió a 11 de Febrero del año 1794. 

XX. Fr. Pedro Nolasco Mora, natural de Barcelona, mercenario calzado y general de su orden, tomó posesión a 12 de Diciembre de 1794. Este es el obispo actual. 

A Dios. 

P. D. Al principio de esta carta mencioné varios monasterios ya suprimidos, cuyas rentas sirvieron para dotación de la nueva catedral de Solsona. De todos ellos se ofrecerá en adelante ocasión de hablar con más oportunidad. Y por si no la hay acerca del priorato de Roca Rosa, diré de él lo que tengo a mano. Era este un monasterio de benedictinos, situado en el condado de Gerona, y en el término de Ostalrich, el cual fundó Geraldo de Cabrera, vizconde de Gerona y de Urgel, cediendo y donando plenamente a un monje llamado Bernardo, el alodio de la Fredena, para que allí edificase una iglesia en honor de Santa María. Hízose esto en el año 1145, VIII de Luis el joven, con anuencia del obispo de Gerona Berenguer de Llers, el cual subscribe en la escritura que de ello se formó, como también otros dos Berengueres, el uno abad de Vilabertrán y el otro de S. Félix de Gerona. Va copia del documento (a: Apend. n. XI), sacada del cartoral de dicho monasterio, el cual existe en esta iglesia de Solsona. El sitio de la Fredena estaba muy cercano y hacia el occidente de Roca Rosa, punto que siendo por algún motivo más famoso, dio nombre a la nueva casa, de manera que sólo con él era conocida. Así todas las escrituras de dicho cartoral la intitulan Sancta Maria de Rupe ruffa, de rauca rosa, y alguna vez rupis flave (roja; rubea; rosso, rossa en italiano). De ellas mismas  consta que fueron sus priores: Bernardo en 1145. - Guillermo Arnaldo de 1185 a 1196. - Bernardo de Lemena de 1197 a 1202. - Pedro de 1203 a 1205. - Juan de 1206 a 1235. - Raimundo de 1237 a 1240. - Arnaldo de 1240 a 1257. - Vidal de 1262 a 1269 - Guillermo Lloret (Loreta, Loreti) de 1275 a 1294. - Bernardo Loreta de 1300 a 1309.

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