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dijous, 25 de juliol del 2024

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo. (+ Índice)

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo.

Blogspot de Pedro Saputo

Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar: Autó: Braulio Foz, Fórnols, Matarraña, Teruel, Aragó / Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo.
Disponible a Amazon

¡Beneít sigue Deu, que al final lo gran Pedro Saputo ha trobat qui aplegare los seus fets, los ordenare convenienmén, y separán lo fals de lo verdadé eixecare a la historia acresolada y pura de la seua vida la digna estatua que debíem al seu talento y a les seues virtuts! 

¿Qué me donará lo món per este servissi, per este deute comú que pago, tocanme a mí en ves de a consevol atre veí? Pero ¡a cascala lo interés! No vull datra recompensa que sabé, com u sé desde ara, que este llibre se lligirá en gust per agüelos y joves, per sabuts y per ignorans, a les siudats y a les aldees. 

¡Oh, cuans bons ratos a les velades de hivern passarán en ell escofanse al foc o al brasé! Pos no vull mes recompensa, com dic; aixó, y aixó sol es lo que me hay proposat. Y pos u dono per conseguit, res mes me se oferix advertí, ni previndre als meus lectós y lectores.

A la vila de Almudévar, a tres legües de la famosa siudat de Huesca, a la carretera de Saragossa, va naixe Pedro Saputo de una huérfana donsella que vivíe sola perque se habíe quedat als quinse añs sense pare ni mare, y ere pobra, no teníe mes bens que una caseta a la carrera del forn de fora, y manteninse en lo ofissi de rentadora y lo de cuinera de totes les bodes y de les grans festes del lloc; a la seua juventut cantáe en molta grassia perque teníe una veu extremada y tocáe lo pandero com una gitana. En estes habilidats may li faltáe lo menesté, y algún regalo y bons passatems. Sempre anáe mol pincha y asseada; no envecháe res, ni a pobres ni a rics; tots la volíen be, y ella no volíe mal a ningú.

pera mes gran notissia de la persona direm que ere espabilada, redona de cara, no fea, pero tampoc guapa, primeta de cara tirán a grossa, desembossada de paraules; pit ple y ubert, discreta, honrada de casta, recatada, en bona fama al poble, y en tot mol afable. En estes virtuts entendre se pot que tindríe mols pretendens, y los va tindre, en efecte, no menos en linea recta que en la linea torsuda, y de tots los gustos y apariensies; pero no se donáe per entesa de la mala intensió de algúns, y agarrán les paraules sempre a la dreta, a tots responíe lo mateix y los despedíe sense ofendrels dién que no volíe casás ni tindre amors. Y aixó que la van marejá mossos mol fanfarrons y valens, y algúns en ajuar y pegujar, que la hagueren convertit en una hidalga. Cuan escomensáe a sé mosseta li va di una gitana en lo romeret a la boca que si se casáe ploraríe moltes llágrimes, fenli una professía en vers que diebe:

Si te cases tindrás home, 

llágrimes, pena y doló;

conserta sola lo teu amor

y lo fruit sirá gloriós.

No enteníe lo sentit general de la professía y poessía, pero va entendre mol be y se li va enclavá ben fondo com puncha al alma lo de llágrimes y penes, y ere prou pera que tinguere po: conque se va tapá los oíts a tota proposta de matrimoni per mes que passán lo tems va arribá a cumplí los vin añs de edat, que an aquell siglo casi ere afrenta está soltera.

Antes de que sen acataren al poble, ya teníe una pancha de sis mesos, y encara que teníe gran opinió de honesta no su hagueren cregut si ella no u diu; pero u díe y u afirmáe en tanta naturalidat que van tindre que creureu. Cuan va arribá lo tems va parí un chiquet mol fortot y majo, y preguntanli de quí ere, va di: Per ara meu y de Deu. Y de aquí no la van pugué traure. Una mica se van mosquejá lo justissia y tamé lo siñó retó perque no díe quí ere lo pare del chiquet; pero ella se va mantindre en lo dit y van habé de frená la curiosidat y se va mantindre lo secreto.

Cuan van batechá al chiquet, may un cas com aquell se habíe vist al poble y pareixíe un milagre (que los tems diuen que eren atres diferens dels que corren ara, encara que yo no u crec), dingú se oferíe a sé lo seu padrí; y lo justissia y lo síndic van ajuntá consell general del poble y van di: "honrats veíns de Almudévar: per la veu que ha corregut debéu sabé que la honesta filla pupila o pubilla de Antonio y Juana del forn de fora ha parit casualmén un chiquet, y no té qui lo porto a la pila. Femu a sorts si tos pareix, y dels tres noms que ixquen sen triará un per vots libres de tots.» 

- ¡Be, be!, va cridá lo gentío. Y van eixí dos homens y una dona; y passán a votassió, tots menos sis van votá que fore padrina la dona, y que los dos homens y lo síndic la acompañaren. Ere una donsella, y no va faltá qui remugare dién que les donselles no teníen que habés presentat per séu la mare del chiquet y no estáe be que la visitaren. Pero a qui aixó va di, que ere un ricacho en vanidat de hidalgo, lo van mirá mal de reúll y lo van aburrí tot aquell día. Va sé, pos, padrina la donsella, y lo va traure de pila mol contenta; y com ere de una casa acomodada va ñabé gran batech y alifara, que la van doná los acompañans y son pare de la mateixa padrina. 

Li van ficá de nom Pedro, y no se va parlá en mols díes de atra cosa al lloc. Cuan la mare va traure al chiquet al públic pareixíe una conda en la formalidat y satisfacsió que mostráe y als dijes y mantilla que li ficáe; y la gen la volíe encara mes que abans. La paráen tots pera mirá al chiquet, y sense sabé per qué se alegráen; y moltes dones, espessialmén les donselles, casi li teníen enveja.

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Índice (o Index):

Primé llibre:

espabil de Pedro Saputo cuan ere chiquet

com Pedro Saputo se va ficá mol fort

de com Pedro Saputo va aná a escola

de com Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi

com Pedro Saputo adepreníe ofissis en un rato

com Pedro Saputo va adependre música

Humanidat y caridat de Pedro Saputo

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona

Extraordinaria aplicassió de Pedro Saputo


Llibre segón:

De cóm Pedro Saputo va eixí a corre lo món

De lo que li va passá a Huesca

Aventures del camí de Barbastro

Aventures de Barbastro

De lo que va fé Pedro Saputo pera librás dels alguasils

Pedro Saputo al convén

Se descubrix a les monges

Ix del convén

De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna

Pedro Saputo escomense la vida de estudián

Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies

Pedro Saputo va a vore a les seues amigues

Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble


Llibre tersé:

Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble

De cóm Pedro Saputo li va traure lo monjío del cap a una sagala

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg

De cóm Pedro Saputo se va fé dotó. Seguix lo seu viache

Arribe a Saragossa. Después al seu poble

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España

Una carta anónima. Visita de un caballé

De aon ve lo dit: La justissia de Almudévar

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro

La cova de Santolaria

Dels remeys contra lo mal de viuda que li va revelá a una Pedro Saputo

De la comisió de les tres figues

Pedro Saputo cride a sa mare a les festes del Pilá

Del pleite al sol

Llibre cuart:

Li propose sa mare a Pedro Saputo que se caso

De cóm Juanita va cridá a Pedro Saputo

Relassió del pare de Saputo

Arribe Paulina. Casamén dels pares

Ix Pedro Saputo al registre de novies. Sariñena – Almudévar

Testamén del tío Gil Amor

Seguix lo registre de les novies. Festa y ball a una aldea

De la fira de Graus

Seguix lo mateix registre. Morfina

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot

Elecsió de dona. Viache del pare y lo fill a Saragossa

No se sap res mes de Pedro Saputo. Sort de Morfina, dels pares y de Rosa y Eulalia

Del natural de Pedro Saputo

Máximes y sentensies de Pedro Saputo


Original en castellá:


Capítulo I.

Nacimiento de Pedro Saputo.


¡Bendito sea Dios, que al fin el gran Pedro Saputo ha encontrado quien recogiese sus hechos, los ordenase convenientemente, y separando lo falso de lo verdadero levantase con la historia acrisolada y pura de su vida la digna estatua que debíamos a su talento y a sus virtudes! ¿Qué me dará el mundo por este servicio, por esta deuda común que pago, no tocándome a mí más que a cualquier otro vecino? Pero ¡maldito sea el interés!, no quiero otra recompensa que saber, como lo sé desde ahora, que este libro se leerá con gusto por viejos y jóvenes, por sabios y por ignorantes, en las ciudades y en las aldeas. ¡Oh, cuántos buenos ratos en las veladas de invierno pasarán con él calentándose a la lumbre o al brasero! Pues no quiero más recompensa, como digo; esto, y esto sólo es lo que me he propuesto. Y pues lo doy por conseguido, nada más se me ofrece advertir, ni prevenir a mis lectores.

En la villa de Almudévar, tres leguas de la famosa ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza, nació Pedro Saputo de una virgen o doncella que vivía sola porque había quedado de quince años sin padre ni madre, y era pobre, no teniendo más bienes que una casita en la calle del Horno de afuera, y manteniéndose con el oficio de lavandera y el de cocinera de todas las bodas y de las grandes fiestas del lugar; en su juventud cantaba con mucha gracia porque tenía una voz extremada y tocaba el pandero como una gitana. Con estas habilidades nunca le faltaba lo necesario, y algún regalo y buen pasatiempo. Iba muy aseada; no envidiaba nada a pobres ni a ricos; todos la querían bien, y ella no quería mal a nadie.

Para mayor noticia de la persona diremos que era lista, redonda de cara, no fea, aunque tampoco bonita, delgada caminando a gruesa, desembozada de palabras; pecho franco y abierto, discreta lo que le bastaba, honrada de casta, recatada con buena fama en el pueblo, y al todo muy afable. Con cuyas prendas y virtudes entender se deja que tendría muchos pretendientes, y los tuvo, en efecto, no menos en línea recta que en la línea torcida, y de todos sabores y apariencias; pero no se daba por entendida de la mala intención de algunos, y tomando las palabras siempre a la derecha, a todos respondía lo mismo y los despedía sin ofenderlos diciendo que no quería casarse ni tener amores. Y eso que la recuestaron mozos muy engreídos y valientes, y algunos con ajuar y pegujar, que lo hubiera pasado como una hidalga. Y era que cuando comenzaba a ser moza le dijo una gitana que si se casaba lloraría muchas lágrimas, haciéndole una profecía en verso que decía:


Si casas habrás esposo,

Lágrimas pena y dolor;

Concierta sola tu amor

y el fruto será glorioso.


No alcanzaba el sentido de la profecía sino así por mayor, pero entendió muy bien y se le hincó hondamente como púa en el alma lo de lágrimas y penas, y era bastante para que temiese: conque cerró los oídos a toda proposición de matrimonio por más que andando el tiempo llegó a cumplir los veinte años de edad, que en aquel siglo casi era afrenta, puesto que después y en el nuestro no sea más que recelos de soledad y pensamientos de poco sueño.

Empero cuando menos se cataban en el lugar amaneció de seis meses, que por su gran opinión de honesta lo vieran y no lo creyeran si ella no lo dijese; pero lo decía y lo afirmaba con tanta naturalidad y llaneza que con esto y lo que veían hubieron de creerlo. Cuando llegó el tiempo dio a luz un niño muy robusto y hermoso, y preguntándole de quién era, dijo: Por ahora mío y de Dios, cuyos somos todos. Y de aquí no la pudieron sacar. Un poco se amostazó el justicia y también el señor cura porque no decía quién era el padre del niño; pero ella se mantuvo en lo dicho y hubieron de tascar el freno de su curiosidad burlada en este secreto.

Cuando llegaron a bautizar el niño, porque nunca un caso como aquel se había visto en el lugar y parecía milagro (que los tiempos dicen que eran otros que los que corren ahora, aunque yo no lo creo), ninguno se ofrecía a ser su padrino; y el justicia y el síndico ayuntaron concejo general del pueblo y dijeron: «Honrados vecinos de Almudévar: por la voz que ha corrido debéis saber que la honesta hija pupila de Antonio y Juana del Horno de afuera ha parido casualmente un niño, y no tiene quién lo saque de pila. Echemos suertes si os parece, y de los tres nombres primeros que salgan se elegirá uno a votos libres de todos.» - ¡Bien, bien!, gritó la multitud. Y echaron suertes, y salieron dos hombres y una mujer; y pasando a votación, todos menos seis votaron porque fuese madrina la mujer, y que los dos hombres y el síndico la acompañasen. Era una doncella, y no faltó quien murmuró de la suerte diciendo que las doncellas no debían haberse puesto en cántaro por serlo la madre del niño y no estar bien que la visitasen. Pero al que esto dijo, que era un ricacho con vanidad de hidalgo, le miraron de mal de ojo y aun le aborrecieron todo aquel día. Fue, pues, madrina la doncella, y lo sacó de pila con mucho contento; y como era de una casa acomodada hubo gran bateo, que lo dieron los acompañantes y el padre de la misma madrina. Pusiéronle por nombre Pedro, y no se habló en muchos días de otra cosa en el lugar. Cuando la madre sacó al niño públicamente parecía una conda en la formalidad y satisfacción que mostraba y en los dijes y mantillas que le ponía; y las gentes la querían aún más que de denantes. Parábanla todos a mirar al niño, y sin saber por qué se alegraban; y aun muchas mujeres, especialmente doncellas, casi le tenían envidia.

diumenge, 4 de novembre del 2018

Lo foc

Ara cuan se arrime lo fret, me ve a la memoria aquells tems en que no ñabíe calefacsió y la cuina y la estufa eren coses de chen acomodada.

Lo foc


La chen sensilla sol teníe lo foc bais y alguns sortuts un brasé pa la taula redoneta, eissa a la que li diuen “camilla”.

Pa dormí se portáe la bossa de aigua calenta, lo tobot recalentat, los calsetins gorts y la caloreta del que dormíe a la teua bora.

Ñabíe mantes y a camins borrases pa dormí damún de la palla de la pallisa, sobre tot cuan veníen hostes y sels dissáen los llits, ni bons ni ruins, los únics que ne teniem, p’an ells y los de casa en les mules que tamé donaén caloreta y alguna que atra oloreta, pero an aquells tems los nasos no eren tan fins com ara. No ñabíe ambientadós si acás algún manoll de romé o timó florit, penchat de la llumera del techo, que tamé donáe bona oló.

Tot l’añ se anáe replegán lleña, tenín en cuenta que tot l’añ fae falta pos se fae lo minchá al foc en los topins, les caseroles, les olles y les paelles, en les seues corbetores, posanlos a la bora de les brases, de la siandra.

No se desperdissiáe res, tot se aprofitáe. Me enrecordo de les oliveres que se secáen o que ñabíe que arrencáles perque molestáen o perque se habíen tornat bordes. Prime en lo serrucho de dos mans, ben engrassat en un tros de cona del pernil, se talláe lo tronc o los troncs que tinguere y se trosecháen, en lo mateis serrucho, en lo de una má o en la estraleta. Se fáen troncs curts, pa podels portá a casa. Y allí, cuan plovíe o neváe prau pa no podé isi de casa, a la entrada o al corral, lo que ne tinguere y sino al carré, en la estral gran se fáen ascles. Éstes se replegáen a un clapé, aprofitán, sobre tot los puestos que quedáen vuits, davall de les escales. Allí ben ordena(d)es, en los troncs menuts.

Tamé se guardáen les ascletes, les rametes y los papés. Tot asó es lo que primé se posáe al foc, se enseníe en un misto y cuan preníe se anáen posán troncs y ascles cada camí més grans hasta fe una bona foguera.

Al puesto del foc, a la cuina, se fáe lo foc an tiarra, ñabíe una plancha que se posáe contra la paret, pa que no se recalentaren los tobots o los tabics de la paret en les flames. Tot aissó estáe devall de una chumenera, per aón sen anáe casi tot lo fum, dic casi tot, perque una part, l’aire del carré lo fáe revocá y tornáe per avall, plenánmos de fum y d’oló de fum pa tot lo día, sobre tot lo pial del cap.

M’enrecordo que la nostra plancha teníe la figura de San Miquial, lo San del poble, calsigán al dimoni, es com si ademés de la caló a la paret mos guardare del foc del infiarn.

Ñabíe una mancha pa bufá la flameta menudeta, sobre tot cuan la lleña estáe humida, o al prinsipi cuan se enseníe lo foc y se tornáe a apagá.

Com es natural se fáe molta siandra que después se empleáe com abono pal campo, ya u hay dit mols camins, no se desperdissiáe res, natres SÍ que ressicláem, no com ara.

En la fusta de algúns álbres, ñabíe que tindre mol cuidau, pues esclafáen y soltáen un mun de purnes que eren mol perilloses, pos podíen pendre a la lleña que estáe de reserva o a cualquiera que estare a la bora, y an aquells tems no ñabíe extintós, si acás algún sifó de la casa Arrufat de Valderrobres.

Cuan lo trevall del campo dissáe algún día lliure que ere casi mai, mos dedicá(b)em a arrencá les soques de les oliveres talla(d)es. Se fáe un forat a tot lo voltán hasta descubrí tot lo tronc y les arraíls que ñabíen dintre de la tiarra. Lo que podíem u serráem en lo serrucho de dos mans. Lo demés se fáe en una estral gran; se claváe a la fusta, a on conveníe, y después se posáe un tros de fiarro, com si fore lo cap, lo tall, de la astral, y a pegá en un mall, saltáen chispes y trossets de fiarro, hasta que se conseguíe badá la soca, sino se posáen mes trossos de fiarro y se golpecháen hasta conseguíu.

Los trossos grans que se anáen soltán, se partíen mes menuts y a casa, a esperá la neu, pa fe ascles y guardales al clapé pal inviarn o pa cuan faren falta.

Ya tením lo foc y la lleña a la habitasió que li diem cuina. Al voltán del foc ñabíe cadires de fusta, de corda normal y de corda de palla. Allí, cuan arriváe la nit, mos sentáem tots, ben pretets pa que no se escapare ni una caloreta, tenín en cuenta que per les escales pucháe un fret que se coláe del carré per les rendijes y les bades de la porta.

Al “RACONET DEL FOC” se posáe la persona més importanta de la familia, lo agüelo, ere lo jefe de la familia y eisse puesto li estáe reservat, dingú se atrevíe a lleválu, ell teníe lo feis de la lleña a la seua bora y sabíe cuan teníe que afechí un tronc.

Allí se depreníe la vida, ere la universidat dels críos, les persones grans parláen de tot y tú escoltáes y te empapáes com una esponcha de tot lo que sentíes. Ya sabeu “cuan sigues pare mincharás aus.”

Soliem comprá sardines de cubo ,ere un dels minchás més barats, te les veníen embolicáes en un papé fort, crec que ere de estrasa.

Cuan paráem rateres y teníem sort y caíen torts o muixonets, los peláem al voltán del foc tirán les plumes a les brases pa que se cremaren. Als bichos los traiem les tripetes y la mollega y les posáem a les brases en un tros de aquell papé de estrasa, en un chorret de oli y un pessiguet de sal. Qué bones estáen. Si algú camí podeu, probeules.

Algún día si neváe mol y no se podíe eissí al carré o si l’agüelo estáe malal lo veíes al seu racó pegan alguna becá, mich sondormit.

Me preguntaréu ¿per qué tos conto estes coses?, pues perque ara que yo ya soc tamé agüelo, com fa este fret, trobo en falta lo racó del foc y sobre tot trobo en falta a m’agüelo. Bona nit agüelo José.

FIN

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