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dijous, 25 de juliol del 2024

1. 4. De cóm Pedro Saputo va aná a escola.

Capítul IV.

De cóm Pedro Saputo va aná a escola.

no tots los burros porten albarda ni caminen a cuatre potes y ferrats

Un dels mes grans engañs que se patixen al món es que no tots los burros porten albarda ni caminen a cuatre potes y ferrats com hauríen, perque aixina no entropessaríe un en tans que pareixen un atra cosa. Si al menos los creixqueren les orelles, que es lo distintiu mes propi; pero ni aixó. ¡Oh qué bo que siríe! Pedro Saputo los coneixíe en sol mirals a la cara; y desde chiquet, com se va vore lo que li va di del veinet sa mare, que lo proposáe com a modelo de aplicassió de les lletres, pero ñan arts y siensies que moren en los seus autós; esta va sé una de elles. La que después han fundat los moderns fisonomistes dits servellistes o frenólogos, es un atra; lo que no veu res als ulls y a tot lo rostro, poc vorá al cráneo, y sobre aixó, que me torron viu.

En estos ejercicios y jocs va passá encara algún tems, cuan una nit después de sená y de estás un rato calladet y cavilán li va di a sa mare en ressolusió: 

- Mare, esta nit vull ditos algo bo: demá si tos pareix aniré a escola. 

- Sí, fill; sí que me pareix be, va contestá sa mare emosionada; sí que vull que vaigues a la mostra. ¡grassies a Deu! Bona nit me dones, fill: be u has dit: de goch no podré dormí. ¡Ay! Si sapigueres lo que hay patit cuan me díen que criaba a un dropo. Ara sí que estic contenta. Perque mira, fill, que soc ta mare, y estem los dos sols al món. 

- Y mos bastem, va contestá ell: los dos y lo de allá dal (siñalán al sel en la má) contra tot lo món si mos es contrari; que no u sirá mare, no, sino mol favorable.

- Miréu, mare meua: la escola es pa mol du y sense bones dens no se pot mossegá. M’han caigut los primés, ting tots los segons, y forts, y puc mossegá y minjá lo pa de la escola que com hay dit es mol du y estopeng, y no té que donás als chiquets mentres són tan tendres. Tots ploren, tots u senten mol, tots van capbaixos y se queden arguellats y apocadets, y no adelanten res o están en les primeres lletres tans añs, que sol per sé cosa corrén no es gran vergoña per an ells y per als maestres. Yo, la verdat, no sé be lo que són les lletres; pero me pareix que en poc tems hay de alcansá y passá an eixe Agustinet y a tots los que fa tres o cuatre añs que van a la escola. Ara anem al catre, y demá voréu al seu fill escomensá a sé home y séu mol depressa. Sa mare lo miráe y ploráe de goch, y donán grassies a Deu se va gitá y no va pugué dormí de alegría com habíe dit.

arguellat

Se va fé de día, pero mol abans la bona mare teníe la llum als ulls només de pensá en la ressolusió del seu fill. Se va eixecá, y cuan va tindre fet lo amorsá, va aná a despertá al chiquet Pedro, que li va demaná la roba dels díes de festa dién que aquell ere mol gran per an ell.

- Y pera ta mare tamé, va contestá ella. Y li va traure lo traje mes nou y milló; después de habé minjat un plat de migues y sense voldre pendre atra cosa va di a sa mare que lo acompañare pera dili al mestre que lo entregáe a la seua potestat y gobern.

Van arribá a les escoles, y la mare li va di al mestre que li portáe y presentáe a son fill Pedro; qui hasta aquell día no habíe tingut a be escomensá la escola perque volíe creixe y fes fort. Lo mestre sen va enriure y va contestá que admitíe en gust al chiquet Pedro per discípul, y que confiabe que en poc tems adependríe la paleta de la Jesús. En aixó sen va aná la mare, y ell se va quedá a la classe.

Aquell primé día y los dos siguiens no va fé mes que repetí los noms de les lletres com los anáen dién en veu alta los atres chiquets; pero lo cuart va preguntá al mestre si ñabíen mes lletres que aquelles; y com li va di que no, va torná a preguntá si als llibres que lligíen los chiquets adelantats ñabíen unes atres, y contestán lo mestre que ni a ixos llibres ni a tots los del món ñabíen mes lletres que aquelles, va di lo chiquet Pedro:

ni a ixos llibres ni a tots los del món ñabíen mes lletres que aquelles, va di lo chiquet Pedro

- Pos si es aixina en adependre yo estes lletres ya sabré tot lo que hay de sabé per ara.

- No, fill, va contestá lo mestre; perque después se han de ajuntá unes en atres pera formá les palaures.

- Pero en fin, va replicá Pedro, en estes se han de compondre totes.

- Sí, va di lo mestre.

- Pos be, va continuá lo chiquet: esta tarde me donaréu llissensia pera no vindre a escola, y demá tos demanaré un favor, que si mel feu, ni yo me trauré de está aquí cridán tantes hores matí y tarde, ni vosté tindrá que fé mes que dim lo que li pregunta. Li va otorgá lo mestre lo que demanáe; y aquella tarde va pendre una viola de sons yayos mich asclada y sense claus, la va desfé, va pegá a les dos taules per un costat un papé blang y sen va aná cap al tallé de un fusté. Li va demaná una regla, un llapis y una serreta fina, y tirán línies de dal a baix y de crusat a les taules, les va serrá les dos y va fé de vintissís a trenta tablilles cuadrades, les va ficá a la capucha del gabán, y sen va aná a amostrálesi a sa mare diénli que demá voríe en qué paráe alló.

En son demá per lo matí va aná a escola y va demaná al mestre que li escriguere a cada tablilla una lletra; después li va rogá que les embutiguere per orden a un filferro passanlo per un foradet que teníen, y fet tot per lo mestre li va doná les grassies y va di:

- Ara, siñó mestre, ya me avindré yo en estes lletres, perque les sé de corregut y ne coneixco o conec mol poques. Doneume llissensia y men vach a casa.

Dos díes va está a casa donán voltes a les tablilles y mirán de cuan en cuan una paleta del A. B. C., que teníe penjada a la paret, al cap dels dos díes li va di a sa mare: 

- Ya coneixco les lletres; vingue en mí a escola y vorá que no la engaño. Van aná a la escola, va fé lo mestre la proba y no ne va errá cap.

Va quedá espantat lo mestre; los chiquets lo miráen encantadets y sa mare estáe embargada de goch. Va corre la notissia al poble, y tots selebráen lo ingenio del chiquet Pedro de la pubilla, escomensán algúns a dili desde entonses Pedro Saputo, que al dialecto antic del país volíe di Pedro lo sabut; nom que se li va quedá com a propi y ya no va sé conegut per atre.

Lo van ficá a deletrechá; y fenlo escriure a un papé les sílabes soltes a un costat, y al atre lo vocablo que componíen, en sing díes va adependre a llichí, habense perfecsionat del tot en catorse desde lo primé en que va aná a escola.

Lo burro mort.

Original en castellá:

Capítulo IV.
De cómo Redro Saputo fue a la escuela.

Uno de los mayores engaños que se padecen en el mundo es que no todos los burros llevan albarda ni andan a cuatro pies y herrados como deberían, porque así no tropezaría uno con tantos que parecen otra cosa. A lo menos les creciesen las orejas, que es el distintivo más propio; pero ni eso. ¡Oh qué bueno que sería! Siquiera Pedro Saputo los conocía con sólo mirarles a la cara; y desde niño, como se vio en lo que le dijo del vecinito que su madre le proponía por modelo de aplicación a las letras, pero hay artes y ciencias que mueren con sus autores; ésta fue una de ellas. La que después han fundado los modernos fisionomistas llamados cerebristas o frenólogos, es otra; el que no ve nada en los ojos y en todo el rostro, poco verá en el cráneo, y sobre esto, que me asen vivo.
En estos ejercicios y juegos pasó todavía algún tiempo, cuando una noche después de cenar y de estar un rato callado y pensativo dijo a su madre con resolución: - Madre, esta noche quiero dárosla buena: mañana si os parece iré a la escuela. - Sí, hijo; sí que me parece, respondió su madre alborozada; sí que quiero que vayas a la escuela. ¡Gracias a Dios! Buena noche me das, hijo: bien lo has dicho: de gozo no voy a dormir. ¡Ah! Si supieras lo que he padecido cuando me decían que criaba un holgazán, y si tenía muchos juros y renta para criallo a lo caballero. Agora sí que soy dichosa. Porque mira, hijo, que soy tu madre, y estamos los dos solos en el mundo. - Y bastamos, contestó él: los dos y el de allá arriba (señalando el cielo con la mano) contra todo el mundo si nos es contrario; que no será madre, no, sino muy favorable.
- Mirad, madre mía: la escuela es pan muy duro y sin buenos dientes no se puede morder. Hanme caído los primeros, tengo todos los segundos, y fuertes, y puedo morder y comer el pan de la escuela que como he dicho es muy duro y áspero, y no debe darse a niños mientras son tan tiernos. Todos lloran, todos lo sienten mucho, todos andan acontecidos y se paran flacos, enatizos y entecos de sujeción y apocamiento, y no adelantan nada o están en las primeras letras que llaman tantos años, que sólo por ser cosa ordinaria no es gran vergüenza para ellos y para los maestros. Yo a la verdad, no sé bien lo que son las letras; pero me parece que en poco tiempo he de alcanzar y pasar a ese Agustinico y a todos los que hace tres o cuatro años que van a la escuela. Ahora vamos a dormir, y mañana veréis a tu hijo comenzar a ser hombre y serlo muy aprisa, a lo que me da el corazón. Su madre le miraba y lloraba de gozo, y dando gracias a Dios se acostó y ni pudo dormir de alegría como había dicho.
Se hizo de día, y mucho antes la buena madre tenía la luz en sus ojos con el acontecimiento de pensar en la resolución de su hijo. Levantóse, y cuando tuvo hecho el almuerzo, fue a despertar al niño Pedro, el cual le pidió la ropa de los días de fiesta diciendo que aquél era muy grande para él. - Y para tu madre también, contestó ella. Y le sacó el vestido más nuevo y mejor; después que hubo comido un plato de migas y sin querer tomar otra cosa dijo a su madre que le acompañase para decir al maestro que le entregaba a su potestad y gobierno.
Fueron a la escuela, y la madre dijo al maestro que le llevaba y presentaba su hijo Pedro; el cual hasta aquel día no había tenido a bien comenzar la escuela porque quería crecer y hacerse fuerte. El maestro se rió y respondió que admitía con gusto al niño Pedro por discípulo, y que confiaba que al poco tiempo aprendería la paleta de la Jesús. Con esto se fue la madre, y él se quedó en la escuela.
Aquel primer día y los dos siguientes no hizo sino repetir los nombres de las letras como los iban diciendo en voz alta los otros niños; pero el cuarto preguntó al maestro si había más letras que aquéllas; y como le dijese que no, tornó a preguntar si en los libros que leían los niños adelantados eran otras, y contestando el maestro que ni en aquellos libros ni en todos los del mundo había más ni otras letras que aquéllas, dijo el niño Pedro: - Pues en este caso en aprendiendo yo estas letras ya sabré todo lo que hay que saber por ahora. - No, hijo, respondió el maestro; porque después se han de juntar unas con otras para formar los vocablos. - Pero al fin, replicó Pedro, con éstas se han de componer todas. - Sí, dijo el maestro. - Pues bien, continuó el niño: esta tarde me daréis licencia para no venir a la escuela, y mañana os pediré un favor, que si me lo hacéis, ni yo me sacaré de estar aquí voceando tantas horas mañana y tarde, ni vos tendréis que hacer más que decirme lo que os pregunte. Otorgóle el maestro lo que pedía; y aquella tarde tomó una vihuela de sus abuelos medio rota y sin clavijas, la deshizo, pegó a sus dos tablas por un lado un papel blanco y se fue al taller de un carpintero. Llegado, pidió una regla, un lápiz y una sierra fina, y tirando líneas de alto a bajo y de cruzado en las tablas, aserrólas ambas e hizo de veintiséis a treinta tablillas cuadradas, echóselas en la capilla del gabán, y se fue a enseñarlas a su madre diciéndole que mañana vería en qué paraba aquello.
Al día siguiente por la mañana fuese a la escuela y pidió al maestro que le escribiese en cada tablita una letra; luego le rogó que las metiese por orden en un hilo de alambre pasándolo por un agujerito que tenía, y hecho todo por el maestro le dio las gracias y dijo: - Ahora, señor maestro, ya me avendré yo con estas letras, porque las sé de coro y conozco muy pocas. Dadme licencia y me voy a casa.
Dos días estuvo en casa dando vueltas a las tablitas y mirando de cuando en cuando en una paleta del A. B. C., que tenía colgada en la pared, al cabo de los cuales dijo a su madre: - Ya conozco las letras; venid conmigo a la escuela y veréis que no os engaño. Fueron a la escuela, hizo el maestro la prueba y no erró ninguna.
Quedó espantado el maestro; los niños le miraban elevados y la madre estaba embargada de gozo. Divulgóse la noticia en el pueblo, y todos celebraban el ingenio del niño Pedro de la Pupila, comenzando algunos a llamarle desde entonces Pedro Saputo, que en el dialecto antiguo del país quiere decir Pedro el Sabio; nombre que al fin le quedó como propio no llamándole nadie ni siendo conocido por otro.
Pusiéronle a deletrear; y haciéndole escribir en un papel las sílabas sueltas a un lado, y al otro el vocablo que componían, en cinco días aprendió a leer, habiéndose perfeccionado del todo en catorce desde el primero en que fue a la escuela.

dijous, 12 d’octubre del 2023

Lo burro mort.

Lo burro mort.

Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa,

Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa, va aná a comprali un burret a un llauradó agüelo de un poble de la vora. Este li va demaná 15.000 pessetes de antes. Lo agüelet, que se díe Arturo, va acordá en ella entregali lo animal en son demá. Pero al día siguién, lo llauradó li va di:

- U sentixco, Pepeta, pero tinc males notissies: lo burro se va morí ahí només anaten. -

- Bueno, - va di la Josefina, - entonses tórnom los meus dinés. 

Lo venedó va replicá:

- No puc. Me los vach gastá enseguida en una desmemoriada mula vella.

La Josefa li va di:

- Vale, es igual, dónom lo burro mort.

-  ¿Y pera qué? - va preguntá l' agüelo, - ¿Qué farás en ell? Ya lo están ataullán los buitres del Mas de Buñol pera fótressel. -

- Lo rifaré – va replicá la Pepa.

- ¿Estás allunada o qué? cóm has de rifá un burro mort? -

- Pos fénu; no li diré a dingú que está mort, per supost. -

Un mes después de esta conversa, lo llauradó se va topetá en la Pepa a fira de Valderrobres y li va preguntá:

-  ¿Qué va passá en lo ruquet?

Pepa li va contestá:

- Lo vach rifá, vach vendre singsens números a sincuanta pessetes cada un y me vach emburchacá 25.000 peles.

-  ¿Y dingú se va queixá? - va preguntá l' agüelo.

- Sol lo guañadó, Cacholet, – va di la Pepa -, pero an aquell estrangé li vach torná les 50 pessetes, li vach doná un beset y va callá.


Pepa va creixe y se va ficá a la política, hasta arribá a diputada de les Corts de Aragó. Después va sé senadora, que bona sopadora ya u ere, y hasta ministra y tot, y va torná al escañ del Senado, y aixina va aná movén les perres de tots y emburchacanse una bona part, apart del seu jornal. Hasta va agarrá una exedensia de la seua plassa de professora al institut de Valderrobres pera aná bambán, com fa Lambán, perque va trobá mols "burros morts" al seu camí, y los va aná rifán a mols saboquets.

Pero lo milló de esta historia es que ademés pot seguí trobán mols mes ases morts pel antic Prinsipat de Cataluña, y antics reinos de Valensia y Mallorca (y alguna somera) pera emburchacás mes perres.

Tú no hauríes de dixá que te venguen o rifon burros morts.

Estate alerta, obri los ulls, milló encara la men, lo criteri y lo sentit comú, que es lo menos comú dels sentits. Pensa en los teus fills y filles, en la teua familia que puje.

Tú pots ajudá a que paron de véndremos burros morts compartín esta charrada.

George Orwell (Eric Arthur Blair) va escriure unes paraules que traduíxco:

Un poble que tríe corruptes, inutils, sinics y traidós, no es cap víctima, es un compinchat o cómplice.

Als George Orwell noch Eric Arthur Blair war

Lo burro mort.

Lo burro mort.

Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa,

Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa, va aná a comprali un burret a un llauradó agüelo de un poble de la vora. Este li va demaná 15.000 pessetes de antes. Lo agüelet, que se díe Arturo, va acordá en ella entregali lo animal en son demá. Pero al día siguién, lo llauradó li va di:

- U sentixco, Pepeta, pero tinc males notissies: lo burro se va morí ahí només anaten. -

- Bueno, - va di la Josefina, - entonses tórnom los meus dinés. 

Lo venedó va replicá:

- No puc. Me los vach gastá enseguida en una desmemoriada mula vella.

La Josefa li va di:

- Vale, es igual, dónom lo burro mort.

-  ¿Y pera qué? - va preguntá l' agüelo, - ¿Qué farás en ell? Ya lo están ataullán los buitres del Mas de Buñol pera fótressel. -

- Lo rifaré – va replicá la Pepa.

- ¿Estás allunada o qué? cóm has de rifá un burro mort? -

- Pos fénu; no li diré a dingú que está mort, per supost. -

Un mes después de esta conversa, lo llauradó se va topetá en la Pepa a fira de Valderrobres y li va preguntá:

-  ¿Qué va passá en lo ruquet?

Pepa li va contestá:

- Lo vach rifá, vach vendre singsens números a sincuanta pessetes cada un y me vach emburchacá 25.000 peles.

-  ¿Y dingú se va queixá? - va preguntá l' agüelo.

- Sol lo guañadó, Cacholet, – va di la Pepa -, pero an aquell estrangé li vach torná les 50 pessetes, li vach doná un beset y va callá.


Pepa va creixe y se va ficá a la política, hasta arribá a diputada de les Corts de Aragó. Después va sé senadora, que bona sopadora ya u ere, y hasta ministra y tot, y va torná al escañ del Senado, y aixina va aná movén les perres de tots y emburchacanse una bona part, apart del seu jornal. Hasta va agarrá una exedensia de la seua plassa de professora al institut de Valderrobres pera aná bambán, com fa Lambán, perque va trobá mols "burros morts" al seu camí, y los va aná rifán a mols saboquets.

Pero lo milló de esta historia es que ademés pot seguí trobán mols mes ases morts pel antic Prinsipat de Cataluña, y antics reinos de Valensia y Mallorca (y alguna somera) pera emburchacás mes perres.

Tú no hauríes de dixá que te venguen o rifon burros morts.

Estate alerta, obri los ulls, milló encara la men, lo criteri y lo sentit comú, que es lo menos comú dels sentits. Pensa en los teus fills y filles, en la teua familia que puje.

Tú pots ajudá a que paron de véndremos burros morts compartín esta charrada.

George Orwell (Eric Arthur Blair) va escriure unes paraules que traduíxco:

Un poble que tríe corruptes, inutils, sinics y traidós, no es cap víctima, es un compinchat o cómplice.

Als George Orwell noch Eric Arthur Blair war

diumenge, 2 d’agost del 2020

JORNADA QUINTA. NOVELA DÉSSIMA.

JORNADA QUINTA. NOVELA DÉSSIMA.

Pietro de Vinciolo va a sopá fora; la seua dona mane que vingue un jovenet, torne Pietro; ella lo amague daball de una sistella de pollastres; Pietro diu que a casa de Hercolano, en lo que sopabe, han trobat a un jove que allí habíe embutit la dona, la seua dona censure a la dona de Hercolano; un burro fique la pota, per desgrássia, damún dels dits del que estabe daball de la sistella; éste cride; Pietro corre cap allí, lo veu, descubrix lo engañ de la dona, en la que al final fa les paus a causa del seu vissi.

Habíe acabat lo discurrí de la reina, sén per tots alabat que Deu dígnamen haguere galardonat a Federigo, cuan Dioneo, que may se esperabe a que lay manaren, va escomensá:
No sé si es un vissi acsidental y adquirit per los mortals per la maldat de les seues costums, o si, per lo contrari, es un defecte de la naturalesa lo enríuressen per les coses roínes mes que per les bones obres, y espessialmén cuan aquelles no mos toquen a natros. Y perque lo treball que datres vegades me hay pres, y ara estic per péndrem, per a tráuretos la tristesa y portátos la rissa y alegría, encara que la materia de la história meua que ara ve, enamorades joves, sigue en algunes coses menos que honesta, com tos agradará to la contaré; y vatres, al sentíla, féu lo que soléu fé al entrá als jardíns, que estenén la delicada ma, agarréu les roses y dixéu les espines; lo que faréu dixán al mal home quedás en lo seu vissi y enriénsen alegremen de los amorosos engañs de la seua dona, tenín compassió de les desgrássies dels atres si es nessessari.

Ñabíe a Perusa, encara no fa mol tems, un home ric de nom Pietro de Vinciolo, que, potsé mes per engañá als demés y disminuí la general opinió que de ell teníen tots los perusinos que per dessich que tinguere de aixó, va péndre dona; y va está la fortuna tan conforme en lo seu volé, que la dona que va péndre ere una jove ben plena, de pel roch y ensesa, que dos hómens milló que un haguere vullgut y va tíndre que quedás en un que mol mes a datra cosa que an ella teníe lo ánim disposat. Aixina que ella, en lo pas del tems, veénse hermosa y maja y sentínse pita y poderosa, primé va escomensá a enfadás mol y a tíndre en lo seu home paraules de despréssio alguna vegada y casi seguit mala vida; después, veén que lo home no cambiabe, se va di:

«Este desgrassiat me abandone per a, en la seua deshonestidat aná en socs per lo sec; y yo me les apañaré per a portá a un atre en barco per aon plou. Lo vach péndre per home y li vach doná gran y bona dote sabén que ere un home y creén que dessichabe alló que dessichen y tenen que dessichá los hómens; si no haguera cregut que ere un home, no lo haguera asseptat may. Ell, que sabíe que yo era una dona, ¿per qué me va péndre per dona si les dones li desagradaben? Aixó no se pot aguantá. Si no vullguera viure be, me haguera ficat a monja; pero com espero de este plaé y vull chalá potsé me faré vella esperán en vano; y cuan siga vella, arrepentínme, en vano me doldré per habé perdut la meua juventut. Bon mestre es ell en los seus ejemplos per a fé que yo prenga gust en lo que an ell li agrade, lo que me honrará a mí mentres que per an ell es mol reprobable; yo ofendré sol les leys, mentres ell ofén les leys y a la naturalesa». Habén, pos, la bona dona, tingut tal pensamén, y potsé mes de una vegada, per a donáli secretamen cumplimén va fé amistat en una agüela que pareixíe santa Viridiana, que done de minjá a les serps, sempre en lo rosari a la ma anabe a guañá totes les indulgénsies y sol parlabe de la vida de los sans pares y de les llagues de san Francisco, y per tots ere tinguda per santa; y cuan li va pareixe be li va explicá la seua intensió. La vella va di:
- Filla meua, sap Deu (que u sap tot) que fas mol be; y encara que no u faigueres per datra cosa, hauríes de féu tú y totes les demés joves per a no pédre lo tems de la vostra juventut, perque cap doló es paregut an aquell, per a qui té coneiximén, que es habé perdut lo tems. ¿Y de qué servím natros después, cuan som agüeles, mes que per a vigilá la sendra del foc? Si alguna u sap y pot doná testimoni, soc yo; que ara que soc vella no sense grandíssimes y amargues punchades de ánim coneixco (y sense profit) lo tems que vach dixá pédre: y encara que no lo vach pédre tot, que no voldría que cregueres que hay sigut una pazguata, no vach fé, sin embargo, lo que hauría pogut fé, de lo que, cuan men enrecordo, veénme tal com me vech, que no trobaré qui me dono una mica de foguet, Deu sap lo doló que séntigo. A los hómens no los passe aixina, naixen bons per a mil coses, no sol per an ésta, y la majó part són mes honrats de vells que de joves; pero les dones per a cap atra cosa mes que per a donáls fills naixen, y per naixó són volgudes. Y si tú no ten has donat cuenta, tens que vore: que natros sempre estem disposades, lo que no passe en los hómens; y ademés de aixó, una dona cansaríe a mols hómens, mentres mols hómens no poden cansá a una dona: y perque per a naixó ham naixcut, te torno a dí que fas mol be en donáli al teu home un pa per una barra, per a que la teua alma no tingue a la seua vellesa que repéndreli a la carn. De esta manera cadaú té lo que arreplegue, y espessialmén les dones, que tenen que aprofitá mol mes lo tems cuan lo tenen que los hómens, perque vorás que cuan mos fem velles, ni lo home ni dingú mos vol mirá, sol mos avíen a la cuina a contáli históries al gat y a contá les olles y les escudelles; y pijó, que mos fiquen en cansóns y diuen: «A los joves los bons mossos, y a les velles, los bossinets despressiats», y atres moltes coses diuen. Y per a no entretíndret mes, te dic que no podríes a dingú descubríli la teua intensió que mes útil te siguere que a mí, perque no ña dingú tan encumbrat a qui yo no me atrevixca a díli lo que faigue falta, ni tan du o furo que no lo ablanixca be y lo porta an alló que vullga. Fes, pos, de manera que me amostros quí te agrade, y díxam después fé a mí; pero una cosa te recordo, filla meua: que cuidos de mí, perque soc una persona pobre y vull que partissipos de totes les meues indulgénsies y de cuans rosaris resa, per a que Deu los dono llum y candela als teus morts.

Y va acabá. Van quedá de acord en la agüela que buscare a un mosset que per aquell barri mol assobín passabe, y li va doná totes les señes, que ya sabíe lo que teníe que fé; li va doná un tros de cansalada y la va enviá en Deu. La velleta, sense passá mols díes, de amagatóns li va portá a la alcoba an aquell del que ella li habíe parlat, y después de poc tems un atre, segóns los que li anáen agradán a la jove Siñora; encara que teníe temó del home, no dixabe lo negossi.

Va passá que, anán una nit a sopá lo seu home en un amic seu de nom Hercolano, la jove li va maná a la agüela que faiguere víndre allí a un mosso que ere de los mes guapos de Perusa. Y habénse la Siñora assentat en lo jove a la taula a minjá, Pietro va cridá a la porta per a que li obrigueren. La dona, sentín aixó, se va doná per morta; pero volén amagá al jove, sense ocurrísseli enviál fora o fel amagá a un atra part, ñabén una galería prop de la cámara aon senaben, daball de un sistell de pollastres que ñabíe allí lo va fé refugiás y li va ficá damún un llansol, y fet aixó, rápidamen va fé obrí al seu home.
An este, cuan va entrá a casa, li va di: - Mol pronte to la hau engullit eixa sopa.

Pietro va contestá:

- No la ham probat.

- ¿Y cóm ha sigut aixó? - va di la dona. Pietro entonses va di: - Te u diré. Están ya a la taula Hercolano, la dona y yo, vam sentí estornudá prop de natros, de lo que ni la primera vegada ni la segona mos vam preocupá, pero lo que habíe estornudat cuan va estornudá la tersera vegada y la cuarta y la quinta y moltes atres, a tots mos va fé maravillá; de lo que Hercolano, que una mica picat en la dona estabe perque un bon rato mos habíe fet está a la porta sense obrímos, enfurruñat, va di: «¿Qué vol di aixó? ¿Quí es eixe que tan estornude?». Y eixecánse de la taula cap a una escala que ñabíe prop, va eixecá una trampilla de fusta, aon se podíe amagá consevol cosa qui u haguere volgut, com veém que manen fé los que fan obra a les seues cases, y pareixénli que de allí veníe lo soroll dels estornuts, va obrí una porteta que ñabíe allí y cuan la habíe ubert, de repén va eixí lo mes pudén tuf de sofre del món. Abans ya habén notat la auló y queixánse habíe dit la Siñora: «Es que fa un rato hay ensofrat unes teles, y después lo estenedó que había fet aná per a que se fumejaren lo hay ficat daball de aquella escala, aixina que ara ve la pudó de allí». Después de obrí la porteta Hercolano, y cuan ya se habíe escampat una mica lo braf, mirán a dins, va vore al que habíe estornudat y seguíe estornudán, obligánlo la fortó del sofre, y mentres estornudáe li habíe ya oprimit tan lo pit lo sofre que poc faltabe per a que no haguere estornudat may mes. Hercolano, veénlo, va cridá: «ara vech, dona, per qué cuan ham vingut tan rato vam está a la porta sense que mos obrigueren; pero aixina no tinga yo may res que me agrado, que me les pagarás».
Sentín aixó la dona, y veén que lo seu pecat estabe descubert, sense di cap excusa, eixecánse de la taula, va fugí y no sé aón sen va aná. Hercolano, sense acatássen de que la dona se escapabe, moltes vegades li va di al que estornudabe que ixquere, pero ell, que ya no podíe mes, no se movíe per res que diguere Hercolano; per lo que Hercolano, agarránlo de un peu lo va arrastrá afora, y corríe a per un gaviñet per a matál, pero yo me vach eixecá y no li vach dixá matá ni féli res, vach cridá y lo vach defendre, mentres corríen cap allí los veíns, que, agarrán al ya vensut jove, lo van portá fora de la casa no sé aón; aixina que de la sopa, ni la hay engullit ni la hay tastat, com te hay dit.

Sentín la Siñora estes coses, va vore que ñabíen datres tan listes com ella, encara que a vegades la desgrássia li tocare an alguna, y en gust haguere defengut en paraules a la dona de Hercolano; pero com reprobán la falta de l´atra li va pareixe obrí milló camí a les seues, va escomensá a di: - ¡Vaya cosa! ¡Qué bona y santa dona té que sé eixa! ¡Quina promesa de dona honrada, que me hauría confessat en ella, tan devota me pareixíe! Y pijó que, sén ya vella, mol bon ejemple done a les joves. Maldita sigue la hora en que va víndre al món y la tal que viu aquí, que té que sé dona roína, universal vergoña de totes les dones de esta terra, que olvidán la seua honestidat y la promesa feta al home y lo honor de este món, an ell, que es tal home y tan honrat siudadá y que tan be la tratabe, per un atre home no se ha avergoñit de injuriál, y an ella en ell. Per la meua salvassió que de estes dones no hauría de tíndre misericordia: ñauríe que matáles, se les tindríe que ficá vives a una foguera y féles sendra.

Después, enrecordánsen del seu amán que estabe daball de la sistella, va escomensá a animá a Pietro a que sen aniguere al llit, perque ya ere hora. Pietro, que mes ganes teníe de minjá que de dormí, preguntabe si no ñabíe res de sopá, a lo que la dona li responíe:
- ¡Si, sopá ha de ñabé! Acostumbrem a fé sopá cuan tú no estás. ¡Sí que soc yo la dona de Hercolano! ¡Bah! ¿Per qué no ten vas a dormí? ¡Es lo milló que podríes fé!
Va passá que habén vingut per la nit algúns llauradós de Pietro en algunes coses del poble, y habén dixat los seus burros, sense donáls de beure, a una cuadreta que ñabíe prop de la galería, un dels rucs, que teníe molta sed, va traure lo cap del cabestre, va eixí de lo corralet y anáe ensumánu tot per a trobá aigua; y anán aixina va arribá aon la sistella aon se amagabe lo mosso. Este, com teníe que está a marramiaus, habíe estirat los dits de una de les mans an terra fora de la sistella, y tanta va sé la seua sort, o la seua desgrássia si volém, que este rucio li va ficá damún la pota, lo va calsigá o palsigá, per lo que, sentín un grandíssim doló, va fotre un gran bram.

Sentínu Pietro, se va maravillá y sen va doná cuenta de que alló passabe a dins de casa; per lo que, eixín de la alcoba y sentín encara queixás an aquell, no habén encara lo burro eixecat la pota de los dits, va di:

- ¿Quí ña per aquí?

Y corrén aon la sistella, y eixecánla, va vore al jove, lo que, ademés del doló que sentíe perque lo burro li empanabe los dits, tremoláe de temó de que Pietro li faiguere mal. Y sén reconegut per Pietro, com que Pietro per lo seu vissi habíe anat detrás de ell mol tems, li va preguntá:

- ¿Qué fas tú aquí?

No li va contestá, pero li va demaná que per amor de Deu no li faiguere mal.
Pietro li va di:

- Eixécat y no tingues temó de que te faiga cap mal: pero dísme cóm has vingut aquí y per qué. Lo jove lay va di tot; no menos contén Pietro de habél trobat que dolguda la seua dona, agarránlo de la ma sel va emportá en ell a la alcoba, aon la dona en molta temó lo esperabe.

Y sentánse Pietro enfrente de ella li va di:

- Si tan censurabes fa un momén a la dona de Hercolano y díes que la teníen que cremá y que ere la vergoña de totes vatres, ¿cóm no u díes de tú mateixa? O si no volíes díu de tú, ¿cóm teníes lo valor de díu de ella sabén que habíes fet lo mateix que ella? Segú que res te portáe an alló mes que totes sou iguals, y culpán a les atres voleu tapá les vostres faltes: ¡que baixo foc del sel y tos cremo a totes, rassa malvada que sou! La dona, veén que per sol li habíe fet mal de paraula, y pareixénli que se derretíe perque portáe de la ma a un mosset tan guapo, se va envalentoná y va di: - Segura estic de que voldríes que baixare foc del sel que mos cremare a totes, perque te agradam tan com a un gos les palísses; pero per la creu de Deu que no sirá aixina. En gust parlaré una mica en tú per a sabé de qué te queixes; y sértamen que eixiríe be si me compares en la dona de Hercolano, que es una vella santurrona y ell li done tot lo que vol y la vol com se té que voldre a la dona, lo que a mí no me passe. Que, encara que me vestixgues y me calsos be, be saps cóm vach de lo demés y cuán tems fa que no te gites en mí; y mes voldría aná vestida en draps y descalsa y que me tratares be al llit que tíndre totes estes coses tratánme com me trates. Y entén be, Pietro, que soc una dona com les demés, y me agrade lo que a les atres, aixina que perque me u busca yo si tú no mu dones no es per a insultám, per lo menos te respeto tan que no men vach en criats ni en tiñosos.

Pietro sen va doná cuenta de que les paraules no pararíen en tota la nit, per lo que, com poc se preocupabe de ella, va di:

- Calla ya, dona: que te donaré gust en aixó; be faríes en donámos algo de sopá, que me pareix que este sagal, igual que yo, no haurá senat encara.

- Claro que no - va di la dona- , que no ha sopat, que cuan tú vas arribá en mala hora, mos assentáem a la taula per a sopá.

- Pos ves - va di Pietro- , dónamos de sopá y después yo arreglaré les coses de manera que no tingues que queixát.

La dona, eixecánse al sentí al home contén, rápidamen va fé ficá la taula, va fé víndre lo sopá que estabe preparat y los tres van sená. Después del sopá, lo que Pietro se proposáe per a satisfacsió de los tres me se ha olvidat; pero be sé que de matí a la plassa se va vore al jove no mol segú de a quí habíe acompañat mes per la nit, si a la dona o al home. Per lo que ting que dítos, siñores meues, que a qui te la fa féslay; y si no pots, que no te sen vaigue del cap hasta que u conseguixques, per a que lo que lo burro done contra la paret lo mateix ressibixque.

Acabada, pos, la história de Dioneo, en poques risses per la vergoña, y veén la reina que habíe arribat lo final del seu gobern, se va ficá de peu y se va traure la corona de lloré y lay va ficá al cap a Elisa, diénli: - A vosté, Siñora, tos correspón ara maná.

Elisa, ressibín lo honor, com antes habíe sigut fet va fé: que, preparán en lo senescal lo que ere pressís per al período del seu señorío, va di: - Ya ham sentit moltes vegades que en paraules ingenioses o en respostes rápides mols han sapigut en la reprimenda mereixcuda llimá les dens dels atres o evitá los perills que los veníen; y perque la materia es bona y pot sé útil, vull que demá, en la ajuda de Deu, se parlo dins de estos límits: es di, sobre alguns que en paraules ingenioses se van vengá al sé molestat, o en una rápida contesta o algún invento se van escapá a la perdissió o al perill o al despréssio. Aixó va sé mol alabat per tots, per lo que la reina, alsánse de peu los va doná llissénsia a tots hasta la hora del sopá.

La honrada compañía, veén a la reina eixecada, se va alsá y segóns la costum, cadaú va fé lo que mes li agradabe. Pero al callá les chicharres, los va cridá a tots y van sopá, y después se van ficá a cantá y a tocá. Y habén ya, per dessich de la reina, escomensat Emilia una dansa, a Dioneo li van maná que cantare una cansó, y ella va escomensá: «Doña Aldruda, eixequéutos la coa, que bones noves tos porto». De lo que totes les siñores van escomensá a enríuressen, y mol mes la reina, que li va maná que dixare aquella y ne cantare un atra. Va di Dioneo:

- Siñora, si tinguera un címbalo diría: «Alséutos les robes, doña Lapa» o «Daball del olivé ña herba». ¿O voldríeu que cantara: «les oles del mar me fan tan mal»? Pero no ting cap címbalo, y per naixó diéume quina voleu de estes atres: ¿tos agradaríe: «Ix a fora que está podat com un mach a la campiña»? Va di la reina:

- No, un atra.

- Pos - va di Dioneo- ; diré: «Doña Simona embotelle embotelle; y no es lo mes de octubre». La reina, rién, va di:

- ¡Ah, en mala hora!, Cántan una de bona, si vols, que no volem eixa. Va di Dioneo:

- No, Siñora, no tos enfadéu, pero ¿quina tos agráe? Men sé mes de mil. ¿O voleu: «Este lo meu nincho, si no lo pic» o «¡Ah, desplay, home meu!» o «Me compraré un gall de sen lires»? La reina entonses, una mica enfurruñada, encara que los demés rigueren, va di: - Dioneo, díxa les bromes y dísne una de bona; y si no, sabrás cóm me enfado. Dioneo, sentín aixó, dixán les bromes, rápidamen de esta guisa va escomensá a cantá:

Amor, la hermosa llum

en que los seus bells ulls me han ferit

an ella y a tú me té ya rendit.

De los seus ulls se mou lo esplendó

en que lo meu cor a cremá se ha ficat

per los meus passán,

y cuán gran fore lo teu valor

lo seu bell rostro me va fé manifest,

lo que, imaginán,

vach sentí que me anabe gigán

tot poder, y que an ella ere oferit,

y esta es la causa de los meus plos ha sigut.

aixina pos, en lo teu criat transformat

estic, siñó, y aixina obedién espero

que me sigues clemén;

pero no sé si del tot ha adivinat

la meua fe sansera y fervén

aquella que la meua men

posseíx, que la pas, si no ha vingut

de ella no vull, y may la hay volgut.

Per naixó, siñó meu, yo te rogo

que, al mostrálay, la faigues tú sentí

lo teu foc al seu costat

per a servím, perque yo en lo teu foc

amán me consumixco, y de patí

me séntigo ya postrat;

y, cuan tú u cregues assertat,

dónali raó de mí com es degut;

que me voré, si u fas, complagut.


Después de que Dioneo, callán, va mostrá que la seua cansó habíe acabat, va fé la reina din moltes atres, sense dixá de alabá mol la de Dioneo. Pero después que part de la nit va passá, la reina, sentín que la caloreta del día habíe vensut a la frescura de la nit, va maná que tots, hasta la jornada siguién, sen anigueren a descansá.

ACABE LA QUINTA JORNADA.


dimecres, 19 de desembre del 2018

INTENTÁN IMITÁ A JUAN VALERA

Aprofitán lo cuento de estos díes atrás se me ha ocurrit copiá a este bon escritó, no intento paréissem an ell, sol imitál, encara que sigue mal. Juan Valera.
1/3. CONCHUNTÁN.
Podem assegurá que lo tío Inossénsio ere natural y vehí de l’Aldea. Cuan va naise lo retó li va posá Prudensio, pero passán lo tems, la chen al véurel tan inossén, que hu ere y un mun, li hu va cambiá per lo de Inossénsio y eise se li va quedá. Es segur que en tot lo Matarraña no seríe possible trová un atra persona més prudenta, més inossenta y més sensilla. Ere de mol bona pasta.

Ere bona chen, generós, bondadós y amable en tot lo mon. Com ere fill sol habíe heredat de son pare tiarra de sembra, armelés, oliveres y una casa al carré del Portal. Estáe casat en una bona dona y no teníen fills. Podem di que teníe una vida desahogada.

Trevalláe la seua tiarra, pero no li fáe falta matás, li dedicáe lo tems que los campos nessessitáen. Vivíe be, dormíe be, hasta la siesta y mincháe mol be. Tot aissó se notáe al seu cos y sobre tot a la seua tripa, estómec bais diebe ell y su creíe. La verdat es que lo contorno li habíe aumentat, estáe casi redo, si caíe sen aniríe hasta lo Clot donán volteretes. Pa colmo teníe una burreta y anáe y tornáe al campo muntat en ella y aissí no perdíe ni un gram de grassa.
La dona lo va portá al dotó y éste li va recomená que teníe que fe mes ejersissi y desde entonses anáe caminán y tornáe caminán, la burreta li hu agraíe.
Com sol teníe una burra, al arrivá lo tems de llaurá, teníe que fe “conchún” en un cuñat que teníe per part de la dona.

(Trevallá en “conchún” volíe di que dos llauradós que sol teníen un animal cada u, cuan arriváe lo tems de la llauransa, un li dissáe al atre lo seu animal y lo teníe los díes que fáen falta pa fe lo trevall, después hu fáen al revés.)

Lo tío 
Inossénsio ere inossén pero no tonto y se habíe enterat, que corríe pel poble que son cuñat anáe díen que cuan ell li dissáe lo animal al Inossénsio , al tornálu als cuatre o sinc díes estáe més prim, inclús en tocadures, que segur que ademés de tíndrel tot lo día llaurán, en lo que pesáe, aniríe y tornaríe al campo muntánlo en ve de muntá a la seua burra o de aná y torná caminán com li habíe ressetat lo dotó. Que segur que per denit li posaríe un bos pa que lo animalet no minchare del pesebre y aissí no li gastare palla y sibá. Y damún segur que debíe empleá la suriaca perque lo animal solíe torná en més nafres y tocadures que cuan li hu habíe disat.

Lo 
Inossénsio se hu va pensá mol bé, no li agradáe llaurá a polligana (en un animal sol), no podíe seguí conchuntán, sino al remat acabaríe discutín en son cuñat, bueno son cuñat en ell y damún sabíe que la seua dona, com sempre, se posaríe de part de son chermá, per aissó eren de la matéissa familia y ell ere de la part de defora.

Entonses com dinés no li faltáen, se li va ocurrí que, com anáe a sé la fira de inviarn de Valderrobres, que se fáe pal desembre, aniríe y compraríe una atra burreta y aissí ya no molestaríe més a son cuñat y tindríe pau en la seua dona. Al fin y al cap los dinés sol eren aissó, dinés y estáen pa gastals.
Pensat y fet, cuan van pregoná pel poble que ñabíe fira a Valderrobres, va agarrá dinés y va pillá lo coche de línea y cap a vall.

Cuan va arrivá lo carré, que ere la carretera, estáe ple de tenderetes als dos costat, la machoría eren carros en varanes per daván y per detrás y dintre ñabíe de tot. Qué bo ere se un poble importán, allí acudíe chen de tota la redolada, no sol de Aragó, tamé de Tarragona, aquella chen an aquells añs més que parlá en catalá, parláen com ells, en Chapurriau.

La chen anáe a comprá gallines (ne ñabíe de varies clases), pollastres (algúns mol pitos y presumits), conills (sobre tot mascles), ovelles (de varies rases), borregos (pa cambiá de sang al bestiá), conills chinos (no sé pa qué los volíe la chen, si no apetíe minchássels), patos (casi sol los compráe la chen que los podíe tindre solts, perque tancats eren un asco hu embrutíen tot), pavos (en lo seu canto “chucuchuc”), hasta ñabíe un pavo real en tota la coga ubiarta, ere una maravilla, la chen se paráe a mirál, les plumes totes esteses fáen forma de ulls de mols colós; ñabíe hasta un puesto de gábies en canaris y sobre tot cardelines, com cantáen, quín goch.

Inossénsio hu anáe mirán tot, disfrután, no teníe fira al seu poble, pero hu teníe a la bora, ben prop, un atra cosa haguere segut tindre que aná a Saragossa o a Teruel, pero allí ere un passeo.

Va aná a diná a la Fonda, les operassións de dinés se fáen milló en lo estómec ple.

Passechán, passechán, caminán entre brosa, palla y basura, a la bora y davall dels carros, va arrivá hasta prop del pon de fiarro, allí ñabíe un puesto de “tratáns” en mules y burros, ya ñabíe fem per an tiarra. Se va arrimá y mirán, mirán va veure una burreta que teníe bona pinta, li va aubrí la boca y li va mirá les dens, es lo que faé la chen que enteníe, pareissíe chove, li va mirá les anques, les potes, teníe una tocadura en forma de cor, al chiñoll dret, pero ere menudeta, no ere de importánsia, casi tots los animals de cárrega, teníen tocadures a un puesto o al atre.



JUAN VALERA, Luis Arrufat, agüelo sebeta, burra


Lo tratán que estáe parlán en un atre llauradó que estáe mirán un macho, se va fija en ell. Esta chen eren mol espabilats y un poc chitanos, bueno mol chitanos y sobre tot charlatáns, mol charlatáns, sils dissáes charrá al remat te embolicáen.

Lo tratán va acabá de parlá en lo llauradó, no se van posá de acuerdo en lo preau, es igual ya tornaríe, lo venedó sabíe que aquell home nessessitáe lo macho, li hu habíe dit ell matéis, ya tornaríe ell se faríe de rogá, pero al final encara que tinguere que rebaisá vin duros, se posaríen de acuerdo. Pa vendre no ñabíe que tindre presa, ñabíe que tindre passiánsia, molta passiánsia.
Ara se va arrimá al 
Inossénsio y va escomensá comboyánlo:

+Bon día, bon home, li estaba mirán mentres parlaba en lo atre home y pensaba que bona vista te eise vehí, ha triat lo milló animal que ting a la venta, no ña a la reata un animal com eise, encara més yo li aseguro que no ña en tots los pobles de la redolada una burra tan llista com ésta, sol li falte parlá. Parlá no parle, pero entendre hu entén tot, en lo choveneta que es, no te cap de defiacte y es obedienta com ella sola. Li vach a demostrá com me entén.
Va solta la burra, li va posá lo ramal al voltán del coll y la va posá al mich de la carretera, an aquells tems casi no ñabíe coches, si acás algún camionet menut, y va agarrá la suriaca a la ma y la va fe esclafí a la bora de la burra dos o tres camins (ya sabeu que la po fa obedí a la burra) y después va escomensa a doná ordens:



INTENTÁN IMITÁ A JUAN VALERA


“Arre” y la burra va escomensá a caminá, ells anáen detrás.

“Passallá” lo animal va chirá cap a la dreta. Lo 
Inossénsio admirat.

“Wesque” la burra cap a la isquiarra. 
Inossénsio embelesat, aquell animalet se sabíe totes les ordens, abedíe a tot.

“So”, la burra parada.

“Atrás, atrás”, lo bicho reculán, reculán. Lo 
Inossénsio enamorat del tot, se toque en la ma la borchaca a on du los dinés y pense si ne tindrá prau, per un animal com eisse se pot pagá be, no pense ni regatechá.

2/3 “LA PARDETA”

LA PARDETA

Lo tratán se ha donat cuenta de les reacsións del tío 
Inossénsio
, ya lo te pillat, pero lo te que pillá més.

Fique a la burra, en los demés animals y li diu al nostre amic:

+ Vusté li pot posá lo nom que vullgue natres li diem parda per lo coló del pial. No se cregue que los demés animals hu saben fe com ella, miro, es única, es espessial:

“Parda, atrás” tots los animals en les orelles eissecades, pero la única que recule es la burra.

+ Veu com hu enten y es obedienta, empórtossela y tindrá una joya de animal.

Ademés com vech que vuste tamé es bona persona y la cuidará be, li vach a fe un preau espessial, dónom dos mil piales y es seua.

Inossénsio
, a la vista de les virtuts de la burra, hasta li va paréisse barata, estáe dispost a pagá hasta sincsentes pesetes més. Y enseguida li va doná la ma al tratán, lo trate estáe tancat, eren homens de palabra. Va traure los billets de la borchaca y li pagá.

Entonses lo venedó va traure un papé de una cartera y li hu va enseñá, diénli:

+ Este papé no li hu podía enseñá hasta está segur que se la quedáe, es un secret guardat per mol tems, se referís als antepassats de “La Parda” y no hu pot sabé dingú que no sigue lo seu amo.

Aquell papé diebe: “Yo Ibrahim Absolom, ministre de agricultura del Gobiarn de Israel, aseguro que esta rasa de animals, ve directamen del burro de San José, lo que estáe al portal de Belén, cuan va naise Jesús. Jerusalem 28 de desembre de 1.888.”

Después de llichíl, Inossénsio se va guardá lo papé a la borchaca, orgullós de tindre una burra casi sagrada, estáe entusiasmat.

Y pillán lo animal del ramal va fe intensió de marchá, pero lo venedó li va posa la ma al pit, lo va aturá y, en veu baissa, com si fore un secret li va di:

+ Esperos, al se una animal tan importán la Guardia Sivil mos obligue a portá un rechistre, pa sabé en cada momén a on está la burra bendita. Tením que umplí un papé y una cosa més, com la burra ve de allá llun es milló que los primés díes dormigue a la llum de les estrelles, com hu fáen los seus antepassats, en ve de ficala al corral de les mules, es milló que dormigue al ras, o sigue que si ne te un atre corral al aire llibre díssola allí al prinsipi.

-Home si, ting un corral al aire, a la bora de casa, a on están les gallines y los conills.

+Pos díssola allí dos o tres nits, li vindrá be y ya se acostumbrará pa después posála al corral del pesebre.

+Ara me vasque dien cóm se diu vusté, de qué poble es y a on dormirá la burra estes nits.

Inossénsio
, inossén, li va doná tots los datos que li va demaná, casi sense donás cuenta en lo embelesat que estáe de la compra que acabáe de fe.
Total que entre les maniobres en la burra, la conversasió en lo tratán, la compra y al radé lo papeleo, se li va fe tart, teníe cuatre hores de camí en la burra a bon pas, hasta arrivá a casa, se li faríe de nit pel camí y cuan arrivaríe la parenta ya se hauríe chitat.

Va escomensá anán caminán y portán a la burra del ramal, pero no portáe dos kilómetros y aissó que ere planet y ya estáe cansat, entonses va pensá, “si esta burra es tan bona, igual me pot portá damún”. Se va arrimá a una paret y, encara que no no portáe albarda y anáe “en pial”, la va muntá. Mol be!, lo animal aguantáe be, hasta pareissíe que anáe més depresa que avans; claro, com ell estáe tan gort, la retrasáe, la fáe aná mes a poquetet.

Mol contén, anáe avansán en lo camí, ya estáen a la costa que puche cap a La Fresneda, cuan al cambiá una garra de postura va notá lo sertificat y va pensá, per qué no hu probo yo ara. Y hu va fe.

Anáe per la isquiarra de la carretera, fen cas a un cartel que ñabíe a la eixida de Valderrobres: “per la carretera, vasque per la isquiarra.”

Ere entre la tarde y la nit, anáe oscurín, y va escomensá:

“Passallá”, la burra cap a la dreta.

“Wesque”, cap a la isquiarra.

“Arre” y lo animal caminán més depresa.

Pos si que es llista y obedienta, hay fet bona compra, mon cuñat que se guardo lo burro a on li capie, ya no podrá parlá més mal de mi.
Y a torná a escomensá:

“Passallá” la burra cap a la dreta, pero…. De repén, sense manali cap atra orden, lo animal se entorne cap a la isquiarra y se arrime tot lo que pot a la boreta isquiarra de la carretera, casi cauen a la cuneta.

Lo Inossénsio, per un segundo, pense “si no li hay manat aissó, per qué hu fa, a ver si baissará a la cuneta y me tirará an tiarra o caurem al barranc, tindré que agarrá lo garrot com fáe lo tratán”. Y cuan ya estáe a pun de pegáli en lo ramal, veu que per la costa baise mol depresa un camión sense llums, los pase rosán. Se done cuenta de que si la burra no se haguere arrimat tan, los haguere atropellat y allí se hagueren acabat lo Inossénsio y la burra.

¡Quina sort ha tingut!, bueno la sort ha segut tindre una burra llista, que diu llista, ¡santa! com hu va se lo burro de San José. Ara ya está contén del tot, enamorat de aquell animalet que li acabe de salvá la vida.
Agrait, baise de damún y va caminán un rato, no la vol cansá masa, li te que durá mol tems. Seguíssen fen camí hasta lo molí. Allí torne a muntá pa puchá la costa dels tretxe pons, fen cas a eisse refrán que diu: “Pa les costes a mún, vull al meu burro, que les coste a vall, yo sol les pucho.”

Cuan arribe a l’Aldea, ya es de nit tancat, tot lo mon está dormín, no se trobe a dingú per lo carré. Mentres se arrime a casa va pensán que li fará cas al tratán, les primeres nits la dissará al corral de les gallines. No li dirá res a la seua dona, demá cuan se eisecon li enseñará lo llisto que es y la bona compra que ha fet, traurá la burra al carré y li dirá les ordens pa que li obedisque y vesque lo espessial que es. Te un home que no se pot compará en son cuñat.

Als tems del  Inossénsio encara no se tancáen en clau les portes, ni les de casa, ni les del corral. Va lligá lo ramal a una ferradura que teníe clavada a la paret dintre del corral, li va posá una banasta al revés y damún un cabás ple hasta lo corombull de palla y un bon grapat de sibá, sel habíe guañat. Va eissí al carré y va tancá la porta en lo forrallat. “Hasta demá, pardeta”.

3/3: ¡MILAGRE!
Aquella nit casi no va dormí de lo contén que estáe, al remat una cosa li habíe eixit be. Va ensomiá que eren festes y lo día de les carreres dels burros, ell eixie en “la Pardeta” y guañáe, arriváe lo prime a tocá lo pollastre, pero al tocál lo pollastre li va pegá una picotá y se va despertá; encara ere de nit, pero pronte aclariríe, teníe que veure cóm habíe dormit la seua “santeta”.

Va baissá al carré y sen va aná cap lo corral, va despassá lo forrallat y ¡sorpresa! Allí sol estáe lo cabestre en lo ramal y lo cabás encara ple de palla, la burra habíe desaparegut. Del susto casi cau an tiarra, se va apoyá a la banasta y va está pensán, sense lo animal no podíe di res, tot lo mon se li enfotríe, la primera la seua dona: “Inossén, te han pres lo pial, veus com te raó la chen del poble, eres un inossén”.

Los diríe que no habíe fet trate y que habíe tornat en un home que teníe un camión y anáe a Alcañis. Y avui teníe que torná “a fira”, a ver si teníe més sort. Va amagá lo cabestre y lo ramal y va ficá la banasta y lo cabás al seu puesto
Aissí li hu va esplicá a la seua dona y a cualquier vehí que se va trová.
. Mentres, anáe cabilán ¿qué ere lo que podíe haber passat?

Va desdichuná y va pillá lo coche de línea, atre camí a Valderrobres, cuan va arrivá, no se va detindre a cap de paraeta, sen va aná directamén al puesto del tratán.

Allí estáe ell, com air, se va arrimá y li va esplicá lo que li habíe passat, aquell home, com si fore una cosa normal la desaparisió de una burra, li va dí: “Me paréis raro, pero tenín en cuenta la rasa del animal, igual la nessessitáe San José pan algún belén y se la emportat; de totes maneres ¡chitón!, de asó no li digue res a dingú, no sigue cosa que se entero la Guardia Sivil y mos denunsió, a vusté per haberla perdut y a mi per haberlu venut, sen una burra tan espessial”.

Lo Inossénsio se va quedá pensán, pensán, quina mala sort habíe tingut, aissó li habíe passat per compra una burra bendita. Entonses va mirá als animals que estáen un poc apartats dells. Y va veure que ñabíe una burra negra, mol pareguda a la seua “pardeta”, tan pareguda que li va pareisse que ere la mateissa pero de un atre coló.

Lo tratán se li va arrimá y li hu va oferí:

+Miro es igual que la de vusté, es chermana d’ella, de la mateissa rasa y tan espessial com ella, ademés si se la emporte li faré un preau mol barat, se la veng per mil sincsentes pesetes.

Inossénsio li va mira les dens, les anques, les potes …. ¡Ahí va! Al miráli la pota dreta de daván, li va veure que teníe la mateissa tocadura en forma de cor que teníe la seua. Va cabilá y enseguida li va vindre una idea: “es la mateissa que vach comprá air, que ha fet un atre milagre, se ha transformat en sa chermana, pero es ella segur, si me la emporto, podrá tornau a fe, no caure atre camí, per més barata que me la poso, per més sertificats que trague este home.”
Li va dí al tratán que no volíe més burres ya, y aprofitán que l’home sen va aná a atendre a un atre compradó que se habíe arrimat; ell se va posa a la bora de la burra y, com lo animal ere tan llisto segur que li entendríe, per lo que li va di a la orella dreta, que la teníe eissecada:

+ “QUI NO TE CONEGUE, QUE TE COMPRO.”

Lo animal va acachá lo cap. Como si li haguere entés, com si tinguere vergoña y li va mirá en los seus ulls tristóns.

Pero ell no se va dissá ablaní, sen va aná tan campante, pero tamé en les orelles caches.

Sen va encaminá a diná atre camí a la Fonda y per la tarde, mentres fáe tems hasta que isquere lo coche de línea, va torná als tenderetes, ne ñabíe de naus, o, per la presa, nols habíe vist lo día de air. Allí estáe un que veníe ovelles y borregos, ne teníe de varies rases, churres, merines, de la “rasa”. Se va pará un rato a escoltál mentres pregonáe les virtuts de cada una.

Més aván ñabie un carro, en la caisa dividida y a cada divisió una cachillada de gorrinos, de diferéns tamaños /se diu mides a Valjunquera?/, un home oferínlos: “venga, a ver qui me compre un gorrino, es una “ganga”, avui los ting barats, aprofiton, a 45, 55, 65 y 75 pessetes, trion lo que vullguen, lo que més los agrado, vusté trie lo gorrinet y yo li poso lo preau; y si ne pille dos, li rebaisso un duro, venga que se me acaben.”

Va está a pun de comprán un, teníen bona pinta, pero después va pensá ¿cóm anáe a portal al coche de línea? Ya sabíe que estáen més barats que a l’Aldea, eren les ventaches de la “fira”, pero nol podíe comprá per lo viache, ya hu faríe cuan los pregonaren al seu poble y los vengueren al Sechá, encara que allí foren un duro més cars, pero, en cambi, tindríe la comodidat de que sol comprál, als sinc minuts, ya lo hauríe posat a la “caseta del gorrino” de casa.

No podíe llevás la “pardeta” del cap, dintre de poc pillaríe lo coche de línea y tornaríe a casa, seguiríe conchuntán, ya no le importabe lo que parlare lo seu cuñat, ni que sempre, mentres llauráe, posare a la seua burra per defora, pa fe més camí, al fin y al cap ella ere una burra y a son cuñat, ya lo coneissíe tot lo poble y no li faríen cas.

A seua casa ell ere lo amo dels dinés, la dona no se enteraríe de les dos mil pesetes menos y com lo asunto no lo hu habíe dit a dingú, tampoc se li podríen enriure.

Va torná al poble, la dona li va cridá: “tans viaches a Valderrobres pa no comprá res”. “Dona ña que está al día pa sabé com va lo mercat”.

Al domenche que veníe, per de matí, después de misa machó, ya que los dos anáen mudats, la dona li va dí que teníen que aná a veure lo belén que habíen fet los chiquets de la escola.

Van crusá la Plassa Nova, van arrivá a la Airasa y van entrá a la escola, lo belén, com tots los añs, estáe a la planta baissa, a la isquiarra, ere gran, habíen posat molta escorsa pa que aparentaren montañes, mol chinebre y sabina pa fe de albres, mol musgo pa fe los campos, ñabíe bestiás, pastorets, dones llaván, chen trevallán als campos, romans, israelites y lo naisimén.

Estes dos raderes coses li van portá a la memoria lo que habíe passat uns díes avans y se va arrimá a veure lo naisimén, pero sobre tot va mirá al burro, allí estáe lo animalet, chitat an tiarra a la bora del breset del sagalet. Al está chitat se li veíen mol be los chinolls de les potes de daván y ¡un atre milagre! Al dret li faltáe un poc de pintura, teníe la forma de un cor. En un primé momén se va assustá y va está a pun de manali “passallá”, pero después, miránlo de reull sen va aná cap lo carré. No podíe se, se va posá tot colorat, tot nervios, estáe ensomián. A ver si ere verdat que per una nit habíe tingut a seua casa una burreta que veníe de aquell animal.

Sa dona li va di:

+Chaic, ¿no dises propina a la bandeja?

Ell, per de fora, va fe com si no la haguere escoltat, per dintre va pensá que prau propina, dos mil pesetes, li habíe costat aquella familia de burros.

FIN.

Nota:

Ara que se ha acabat lo cuento, tos vull esplicá algo.

Lo sertificat ere més falso que un billet de tressentes pessetes, sinó donéutos cuenta la fecha en que está fet 28/12/1888, lo día dels inosséns y ademés ya sabeu que lo Estat de Israel se va creá lo 14 de mach de 1948, ¿veeu la diferánsia? ¿la garrama? ¿la broma?

Lo tratán apenes sen va aná Inossénsio en la burra, com teníe la direcsió a on anáe a dormí lo animal, lo va seguí en un macho y cuan va pensá que lo Inossénsio, ya estaríe contán borregos, va despassá lo forrallat, va soltá a la burreta, va tancá la porta y va torná a Valderrobres, allí va tintá a la burra parda en un tinte negre y la va converti de “Parda” en “Negra” y a esperá algún atre inossén, encara que no se dire Inossénsio.

Pa acabá, un dels chiquets de la escola que ficabe lo belén al traure lo burro, u va fe tan depresa que li va pega un golpe menut contra la taula, menos mal que no se habíe badat, como casi no se notáe, no va di res no fore cosa que li castigare lo siñó maestre y, sense que dingú se donare cuenta de la rascada, lo va posá al seu puesto.

Com es natural la imaginasió de lo tío Inossénsio es la que li va fe veure un cor a un chiñoll del burro, cuan sol ñabíe una rascadeta, mols camins les persones

VEÉM LO QUE VOLEM VEURE.

¡¡¡BON NADAL A TOTS!!!

FIN.

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